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Como dice el refrán que lo prometido es deuda, no quiero romper la costumbre y me voy a referir a diversos temas que aparecen en el libro titulado "La Tauromaquia" de la que son autores Leopoldo Vázquez, Luis Gandullo y Leopoldo López de Saa, bajo la dirección del célebre diestro cordobés, Rafael Guerra "Guerrita".

El abogado y profesor Eduardo Osborne recoge de forma sugestiva la presencia de la tauromaquia en la música moderna y sus personajes de todo ámbito, con un título inspirado en La música callada del toreo, de José Bergamín, que acaba de aparecer en las librerías, editado por El Paseíllo. El historiador y escritor cordobés Fernando González Viñas y el editor David González Romero son los promotores de esta iniciativa, un sello editorial dedicado a los toros que acaba de ver la luz en Córdoba. Enrique Amat La música cantada del toreo se adentra en el impacto que la tauromaquia tiene en la cultura pop. En sus páginas se habla de anécdotas que ilustran el entusiasmo que despertaba Manuel Benítez El Cordobés en estos ambientes. Una de ellas, protagonizada por el guitarrista Jimi Hendrix quien en el verano de 1968 actuó en Mallorca, y su máximo interés era el de ver torear a Benítez. O el propio Julio Iglesias, quien en un recital de Frank Sinatra al que acudieron Benítez y él en Los Ángeles, comprobó cómo todas las miradas se dirigían al torero de Córdoba. En esta obra se hace referencia también a músicos como los Beatles, quienes aparecen en la portada en aquella célebre imagen bajando de un avión y ataviados con una montera en el aeropuerto de Barajas. También se alude a Joaquín Sabina, quien en una de sus canciones dice aquello de más triste que un torero al otro lado del telón de acero. El cantautor de Úbeda ha utilizado muchas otras referencias al toreo en sus letras. Se habla asimismo de Gabinete Caligari, uno de cuyos álbumes se titula Que Dios reparta suerte y que además dedicó a la figura de Juan Belmonte la canción Sangre española. Y Andrés Calamaro, …

El reciente fallecimiento de Juan García Mondeño trae al recuerdo una película que protagonizó  relacionada con la fiesta de los toros. Es la titulada “La becerrada”, dirigida José María Forqué. Enrique Amat En el año 1962, este director aragonés dirigió esta cinta de ambiente taurino, que se estrenó el 27 de mayo de 1963. En la misma se narran los avatares de la preparación de un festival taurino muy especial. Y es que se trata de un festejo organizado por las monjas de un convento de una localidad española, con cuyos beneficios se pretende afrontar y sufragar diversas obras asistenciales. Para protagonizar el mismo, las hermanas deciden contar con la presencia de toreros muy importantes. Estas viven en San Ginés de la Sierra, un pueblecito perdido entre las montañas, cerca de Despeñaperros, famoso por su persistente sequía. Allí se encuentra un asilo llamado El hogar del vencido, donde residen veinte ancianos al cuidado de las monjas. Para resolver los apuros económicos del centro, se deciden a organizar un festival benéfico y el alcalde les cede la plaza de toros. Sólo les faltan los toros y los toreros. Es entonces cuando entra en liza Juncalito, un taurino tierno, lleno de humanidad y tan zascandil como fullero. Enredador y buscavidas, como esos taurinos de tercera que todavía pululan por el mundo de los toros. Acompañado por tres monjas, emprende un viaje para conseguir lo que necesita. El largometraje, siempre en tono costumbrista, describe el desarrollo de la organización del espectáculo, los momentos previos al mismo y su desenlace …

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