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El célebre bolero dice aquello de que veinte años no es nada. Y tampoco parecen tantos los treinta que han pasado desde aquel 31 de mayo de 1993, fecha en la que Javier Vázquez cortó dos orejas a un toro de Román Sorando y abrió la puerta grande de Madrid. Ahora está afincado en Valencia donde vive y disfruta de la vida. Enrique Amat   Efectivamente, han pasado treinta años, pero parece que fue ayer. Aunque hay que mirar al futuro y a mí me gusta ir hacia delante, pero recordar es volver a vivir. Aquello fue muy bonito. Al final somos el producto de lo que hemos pasado, de lo que hemos vivido, para bien o para mal. Esta tarde fue para mí como tocar el cielo con los dedos después de mucho esfuerzo y trabajo. Gracias a Dios, esa corrida cambió mi vida, después de muchos sacrificios". No tenía ni apoderado. "No, me empezaron a salir aquel día. Mientras tanto, me hacía las cosas yo mismo. De hecho, llegué a este festejo sin apenas haber hecho campo. Mi padre me dejó un dinero para comprarme cinco toros y matarlos a puerta cerrada. Hice algunos pocos tentaderos y luego maté otros dos toros antes de la alternativa. Así llegué a esa tarde. Las cosas salieron bien, y tuvo repercusión porque en aquellos momentos la televisión hacía mucho caso a los toros. Y me puso en la línea de salida con la élite del toreo." Hacerse uno las cosas, debe ser duro. "Sí. Es ir haciéndote mayor. Yo en principio pensaba que con entrenar bastaba, y …

El matador de toros madrileño Fernando Adrian cortó dos orejas en Madrid la tarde del 31 de mayo, lo que le permitió salir por la puerta grande de la plaza de Las Ventas. Tuvo enfrente dos exigentes, aunque buenos toros de Santiago Domecq, que le permitieron alcanzar el triunfo. Enrique Amat   "Fue una tarde en la que se juntaron muchas cosas. Venía siendo una feria difícil por las complicaciones del tiempo, la lluvia y el aire que hizo muchas tardes. Y ese día se juntaron muchas cosas buenas. El tiempo fue magnífico. Y luego saltó al ruedo una corrida exigente, pero que tuvo emoción y que transmitió mucho. Para mí fue una tarde completa y que siempre recordaré con cariño." Se puede decir que supuso la primera gran culminación de una carrera como la suya, con ya diez años de alternativa. "En esta profesión, se vive por y para ella y te sacrificas por el toro, que es el animal más grandioso que existe y que nos da la oportunidad de crear muchas cosas. Una carrera en la que durante muchos días, meses y años, vives muchos momentos que resultan  realmente duros. Pero a pesar de ello, hay que vivir dedicado a la profesión. Y eso al final tiene su recompensa. Esta puerta grande viene por todo lo que he luchado y todos los días duros que he pasado. Días duros que también te dan paso a poder tener gloria. Todo merece la pena. La vida no es fácil para nadie. Torear con entrega y verdad es lo que te permite triunfar. Y si Dios te …

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