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El  jueves 29 de junio, en la sede social de la Peña Taurina Maestranza de Denia,  sita en la calle Ramón y Cajal, 1, tuvo lugar la presentación del libro titulado "Las propinas de Dios", obra de Enrique Amat. En el mismo se recogen entrevistas a un amplio abanico de protagonistas de la fiesta de los toros: toreros, ganaderos, empresarios, apoderados,, médicos y. artistas de otras disciplinas, que se han inspirado en la tauromaquia. El evento, organizado por la peña Maestranza de Dénia con el incombustible Paco Carrió a la cabeza, contó con una más que nutrida asistencia de aficionados llegados desde Dénia, Oliva, Pedreguer, Bocairent, Valencia y otras localidades. El acto, celebrado en la propia calle donde se encuentra la peña, estuvo presentado por el citado Paco Carrió, quien adelantó la iniciativa de la creación de un museo taurino en la ciudad. Posteriormente tomó la palabra Enrique Amat, quien habló del libro, cuyo título está sacado de una célebre frase que pronunció en su momento Rafael El Gallo. Torero que también protagoniza la portada del libro en una magnífica obra firmada por el pintor de Cuéllar Alfonso Rey. Apadrinó esta presentación el matador de toros Luis Francisco Esplá, quien hizo una profunda, lúcida y sugestiva descripción, no solo del arte del toreo, sino de muchas de las interioridades que rodean a esta maravillosa profesión. El propio coletudo alicantino será protagonista, el próximo día 7 de julio, de la inauguración de una exposición en el Puerto Deportivo y Turístico Marina …

El célebre bolero dice aquello de que veinte años no es nada. Y tampoco parecen tantos los treinta que han pasado desde aquel 31 de mayo de 1993, fecha en la que Javier Vázquez cortó dos orejas a un toro de Román Sorando y abrió la puerta grande de Madrid. Ahora está afincado en Valencia donde vive y disfruta de la vida. Enrique Amat   Efectivamente, han pasado treinta años, pero parece que fue ayer. Aunque hay que mirar al futuro y a mí me gusta ir hacia delante, pero recordar es volver a vivir. Aquello fue muy bonito. Al final somos el producto de lo que hemos pasado, de lo que hemos vivido, para bien o para mal. Esta tarde fue para mí como tocar el cielo con los dedos después de mucho esfuerzo y trabajo. Gracias a Dios, esa corrida cambió mi vida, después de muchos sacrificios". No tenía ni apoderado. "No, me empezaron a salir aquel día. Mientras tanto, me hacía las cosas yo mismo. De hecho, llegué a este festejo sin apenas haber hecho campo. Mi padre me dejó un dinero para comprarme cinco toros y matarlos a puerta cerrada. Hice algunos pocos tentaderos y luego maté otros dos toros antes de la alternativa. Así llegué a esa tarde. Las cosas salieron bien, y tuvo repercusión porque en aquellos momentos la televisión hacía mucho caso a los toros. Y me puso en la línea de salida con la élite del toreo." Hacerse uno las cosas, debe ser duro. "Sí. Es ir haciéndote mayor. Yo en principio pensaba que con entrenar bastaba, y …

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