De Fallas a la Magdalena; de Valencia a Castellón; de Castellón a Almassora, leré leré…El calendario trae estos caprichos: La Magdalena sube y baja; baja y sube, como un ascensor, vamos. Son cosas del calendario cristiano, que dicen que va con la luna. ¿La luna de Valencia? Puede ser la más famosa, aquella que acompañaba a los tardones que no llegaban a la ciudad con las puertas de las torres abiertas. Y la luna, la de Valencia, les hacía compañía en las noches cálidas o frías, según la estación del tiempo.
Digo que el calendario cristiano tiene estas cosas: que hay fiestas que suben, bajan, bajan, suben, según toque. Este año La Magdalena ha empezado aún con las ascuas de las Fallas. Sin tregua. Sin tiempo para digerir lo digerible. ¡Ala! Si no quieres una taza, ¡toma dos! Y en eso estamos.
El viaje hasta Castellón se hace corto, sea en coche, sea en tren. Pero el tiempo dedicado a la capital de La Plana no da para mucho. Llegar con el tiempo justo de los toros, crónica escrita en la misma plaza y viaje de retorno. Aún así, se nos hacen más de las nueve cuando entramos en Valencia.
Este año La Magdalena y menda andamos un poco mosqueados. Yo más, claro. Este capricho del calendario me va a impedir asistir a dos actos de la Semana Santa Marinera que son, dijéramos, el pistoletazo de salida de la gran celebración del Marítimo (barrios del Grau, Canyamelar y Cabanyal). Y me fastidia. El jueves es la presentación de las Publicaciones que edita la Junta Mayor, con Vicent Juan como tal presentador; y el viernes, el Pregón, que será a cargo de Rafa Company. Fastidio no poder asistir. Son dos actos entrañables y estoy convencido que tanto Vicent como Rafa dejarán el pabellón alto. La Magdalena, este año, se ha cruzado en el camino. Este calendario…
Ayer domingo nos estrenamos en La Magdalena del reencuentro tras dos años sin ella. Se echaba de menos, claro que sí. Pero la lluvia, esa “maldita lluvia” que tanto echaba de menos El Gallo las tardes que toreaba, nos está fastidiando un poco. Ya lo ha hizo con las Fallas y, ahora, pretende lo mismo con La Magdalena.
Bueno, aguantaremos. Al menos, la lluvia será buena para el campo. Al menos…









