El torero sevillano Javier Jiménez, que ayer debutaba en Pamplona, fue el protagonista de la tarde. Tras sufrir dos impresionantes cogidas en su primer turno de actuación, y tras asegurarse de que había matado al toro, fue llevado a la enfermería, donde le apreciaron múltiples contusiones y una fuerte conmoción, pese a lo cuál, el diestro de Espartinas decidión volver al ruedo para lidiar a su segundo toro.
“No lo maten, salgo yo”, dijo cuando estaba en la enfermería, siendo atendido de la priemra cogida, Y así lo hizo. El médico de la plaza le prohibió lidiar su segundo toro, pero el aviso fue en vano para un torero que quiso hacer historia en su debut en Pamplona. Javier Jiménez salió de nuevo al ruedo, remarcando que lo hacía “bajo mi propia responsabilidad”. En el brindis lanzó un mensaje tranquilizador dedicándoselo a su madre, “que estará asustada; va todo bien”.
Aunque volvió a fallar al estoquear, Jiménez pudo con su segundo toro con un esfuerzo inconmensurable. “Estoy reventado; he salido a matar con todas las consecuencias aunque al final ha sido una pena. No es como hubiera soñado, quería salir a hombros, pero me toca ir poquito a poco”.
También hubo momentos de apuro para Eugenio de Mora, al que su primer Cebada Gago le prendió de muy mala manera. En un lance de la faena, el toro empitonó al diestro con la fortuna de pinchar entre su piel y el traje. “No me ha cogido la pierna, tenía el pitón enganchado en el vestido”, explicaba de Mora, “y he pasado un rato muy malo, pero he tenido suerte y no me ha herido, aunque no era dueño de la situación”.









