Domingo, 6 de mayo de 2018. Plaza de toros de Bocairent. Lleno en tarde agradable. Novillos de Fernando Peña, bien presentados y de juego notable. Al quinto se le premió con la vuelta al ruedo.El rejoneador Andy Cartagena, dos orejas. Cayetano, oreja. López Simón, saludos. Román, dos orejas. Jesús Chover, dos orejas. Entre las cuadrillas lucieron la brega de Joselito Rus y Jesús Arruga con los palos. Presidió la concejala Begoña Perigüell.
Enrique Amat, Bocairent
El festejo organizado con motivo de la celebración del 175 aniversario de la plaza de toros de Bocairent constituyó todo un éxito artístico y económico. El coso de Bocairent se llenó no solo hasta las banderas, sino también en los tendidos adyacentes al recinto y el llamado “tendido de los sastres”.
El esfuerzo de la asociación encargada de conmemorar esta efeméride, y de la peña taurina Esplá junto con el empresario Alberto Garcia al frente de la empresa Tauroemoción, posibilitaron que las cosas saliesen a la perfección. Todo un ejemplo, y una bocanada de aire fresco en estos momentos de crisis de la fiesta de los toros.
Ya desde por la mañana, el ambiente que se vivió en Bocairent fue de acontecimiento grande. Con las calles llenas de visitantes y aficionados dando color y calor. A mediodía, en la sede de la peña Moros Marinos y organizado por la peña taurina Esplá, se celebró una comida para más de 200 personas, una asistencia de peñas de Xátiva, Alcoy, Bañeres, Ontinyent, Villena y Algemesí entre otras, sin que faltas en las llegadas de Valencia como Tinto y Oro y la tertulia taurina del Ateneo Mercantil con vicepresidente de esta institución, el insigne y acrisolado aficionado práctico Enrique Mora a la cabeza. Y asimismo hicieron acto de presencia el Foro Taurino del Casino de Agricultura y ASABAF.
Luego, fue satisfactorio comprobar las colas que se veían para entrar a la plaza. Y las apreturas que se vivieron en unos tendidos que se vieron llenos de aficionados, como hace muchos años no se veía esta plaza.
Antes de comenzar el festejo, la peña taurina Esplá de Bocairente rindió un homenaje al banderillero Vicente Cabanes El Levantino, espada de Bocairent, en reconocimiento a su trayectoria en los ruedos. Y se guardó un minuto de silencio en memoria de Paquito Espla, a quien tantas vinculaciones unieron con esta ciudad y su plaza.
El encierro de Fernando Peña estuvo muy bien presentado para este tipo de festejos. Un lote de astados de variados pelajes y cuajo suficiente, cuyo juego estuvo presidido por generosas dosis de bravura y movilidad.
Codicioso y repetidor hasta decir basta fue el castaño primero. El negro segundo tuvo calidad y transmisión, aunque le faltó un tanto así de pujanza y finales. Quiso más que pudo el encastado y repetidor tercero, al que no le sobraron las fuerzas y se resintió de los cuartos traseros.
El cuarto fue un precioso ejemplar de pelo burraco, que tuvo más fachada que fondo. Fue y vino, aunque siempre punteando los engaños, soltando la cara, quedándose debajo de los engaños y algo desentendido. Aplomado y algo rajado, fue el más deslucido del encierro. Y el castaño y listón quinto, Coqueto de nombre, salió de los chiqueros con muchos pies. Luego tomó las telas encastado, enrazado y repitiendo incansable sus embestidas. Fue premiado con una merecida vuelta al ruedo.
El rejoneador Andy Cartagena lució por su poderío, templanza y ortodoxia en la monta, y al clavar siempre reunido y arriba.
Cayetano, quien venía de indultar un toro el día anterior en la plaza de toros de Baeza, saludó con una larga cambiada de rodillas a su oponente, al que le firmó un trabajo elegante y distinguido, presidido por la ligazón y el buen corte, sin demasiadas apreturascy sin que faltasen pases mirando al tendido y la comunicación con el público.
El madrileño Alberto López Simón hizo una faena tesonera y afanosa, de más largo metraje que mensaje, y de una rúbrica escasamente relevante.
Román venía de triunfar en el coso mexicano de Aguascalientes hacía apenas dos días. El rubio coletudo liceísta de Benimaclet, quien se mostró recuperado de las dos cornadas sufridas en Valencia y Sevilla, basó su labor con la izquierda, en un toreo al natural con el cual muleteó siempre con sometimiento y mano baja, en una labor presidida por la decisión y la raza.
Y cerraba el quinteto el novillero valenciano Jesús Chover, triunfador de la pasada feria fallera, quien sustituía a la anunciada Rocío Romero. Anduvo en novillero a la antigua, enrazado y hambriento de contratos. Hizo gala de una concepción sorista de la tauromaquia. Saludó a su oponente a porta gayola y le recetó tres emotivas largas cambiadas, que pusieron al público en pie.Variado y entregado con el capote y arrebatador en banderillas, volvió a levantar al público de sus asientos con un par al quiebro citando sentado en una silla. Sincera entrega, disposición, fibra y una más que plausible actitud fueron los ingredientes de su trasteo en la muleta, siempre ligado, entonado y comunicativo. El público se le entregó y a pesar de que pinchó en dos ocasiones, le premiaron con dos orejas de ley. El pupilo de El Soro, quien estuvo su lado en el callejón, consiguió un triunfo legítimo,que le debe abrir más puertas.









