Paco Villaverde Bueno, pues ya pasó todo lo que tenía que pasar en México. ¿Solo En México? No, lo que sucedió fue un capítulo extraordinario de la máxima aquella que dice que la venganza es un plato que se sirve frío. La inquina de José Tomás por todo lo que significa Ponce le lleva hasta puntos insospechados de ridículas situaciones y cada día menos explicables. Sucedió que Ponce se enfrentó al míto nuevamente y triunfó como triunfan los seres mitológicos sobre los titanes y demás seres acogidos por las gentes como sobre naturales, Ponce salió a hombros después de una actuación pletórica de todo para continuar siendo el deseo mas íntimo de un torero como José Tomás que actua a tiempo parcial y cuando torea impone una censura de la crónica sucedida hasta tal punto que todo lo que salga de esa actuación tiene que estar cotejado. No es cuestión de poner en duda los valores taurómacos del de Galapagar, para nada, su grandiosidad como torero no es lo que se pone en entredicho, es su actitud como persona y la manipulación que ejerce sobre todo lo que rodea al dominio o mejor dicho, a lo que domina su influencia social como acontecimiento sociológico que ha saltado por encima de lo taurino. Ponce se enfrentó el solo contra el sistema y venció, José Tomas únicamente nos dio unas cuantas imágenes de momentos extraordinarios de plástica y conjunción, pero que cuando se vé la faena completa, que haber videos los …