Paco Villaverde Algunos aficionados de edad temprana tal vez no puedan entender el porqué de esta distinción, que suena a maneras sutiles y sofisticamientos de moqueta hotelera de ringo rango, haya ido a parar a un torero forjado en las capeas a fuerza de empeño, polvo y miedo y viéndose obligado a desarrollar una tauromaquia de adoquín y autodefensa: El sitio y el temple como arma fundamental para deshacerse de las acometidas de los morlacos desfasados de todo. No entiende alguien que La Medalla de las bellas artes baya dirigida a un torero bajito vestido de caña y oro, con la camisa casi escapándose de su menudo cuerpo y el corbatín viajando de un lado a otro de un cueyo de camisa casi tan rebelde como el. No comprenden como un torero de perfil de campo, con la piel quemada en el campo y las manos marcadas de campo pueda entrar en la definición de artista. El arte en la tauromaquia no son las formas de ejecutar, si no la ejecución en sí: El arte es el toreo, la propia tauromaquia es el único arte, no el torero mas o menos estilista, la bella arte es la tauromaquia y el torero que es capaz de profundizar en el nucleo del arte de torear es el verdadero artífice de la magia del toreo; Los que entran en sendas desconocidas para seguir en la evolución del toreo son los artesanos del toreo, los que hacen el toreo con su talento. Por …






