Cuando estas letras salgan a la luz ya se habrán celebrado las elecciones catalanas, un nuevo episodio de este esperpento que no tiene visos de que acabe (y menos felizmente...) y que está costando miles de millones a los españoles, incluídos, naturalmente, los catalanes. Y a pesar de estar ya en Navidad, no puedo por menos que sentirme muy, muy pesimista...






