ANTONIO TEJERO: “El empresario debe ejercer de apoderado del aficionado”

 

El torero cordobés Antonio Tejero, después de veintidós años actuando en las filas de Enrique Ponce, hace unos años ha cambiado de actividad. Sigue en el tema taurino, pero ahora desde el campo del empresariado y del apoderamiento. Usted está centrado en dirigir una plaza tan emblemática para la historia del toreo como Pozoblanco.

 

Enrique Amat

Pues sí, la verdad es que hemos organizado ferias importantes. Y este año montamos la corrida del sábado de gloria, el 9 de abril, con Diego Ventura, Roca Rey y Juan Ortega. Era un cartelazo para fomentar una fecha nueva. Era un experimento, pero queríamos hacer historia en Pozoblanco. Luego, en la última semana de septiembre, ya programaremos como siempre la feria. La verdad es que lo del otro día fue una gran tarde de toros, la gente respondió y yo estoy muy contento.”

 

Lo cierto es que hay que tener valor para ser empresario. Casi más que como torero.

Es distinto. En la plaza te juegas la vida, y como empresario te juegas el patrimonio. Y luego en estos tiempos, con la pandemia, con las circunstancias, se vive siempre en el alambre. Ganar dinero como empresario taurino es muy difícil. Pero es una cosa que llevas en la sangre, la afición, el toreo es tu vida. Y todo se saca adelante con esfuerzo y afición. Yo voy a poner de mi parte todo lo posible para funcionar en esto. Ahora se trata de arrimar el hombro, y de apostar por el futuro de la fiesta. Los toreros también son conscientes y echando una mano por los aficionados, al igual que los ganaderos. El público es el soberano. Y tengo que agradecer tanto a Pozoblanco como a la comarca de los Pedroches y a la gente de Córdoba que vengan aquí y se desplacen a Pozoblanco. Todo ayuda.”

 

Asegura que un empresario es apoderado del público y del aficionado.

“Eso lo he dicho siempre, y es mi máxima desde que empecé en esto. Hay que mirar y velar por ellos. Que son los que mantienen la fiesta pasándose por las taquillas y manteniendo este negocio. Hay que tratar de dar un buen espectáculo, para atraer a la gente, y que los que vayan a la plaza luego hagan apostolado y sean capaces de atraer a más gente a los tendidos. Debemos procurar un respeto a cualquier manifestación y tradición. No pretendo que todo el mundo sea taurino o aficionado, pero sí me gustaría vivir en un país donde al que no le guste algo pueda respetar al que le guste. A favor de que la gente sea feliz y disfrute con sus aficiones. El toreo es el segundo espectáculo que más riqueza genera a las arcas públicas sin contar con un céntimo de subvención en los presupuestos.”

 

El nombre de su empresa es muy bonito. Caído y Soledad.

“Lo pusimos en honor a la hermandad de los toreros de Córdoba, que se llama Hermandad de Nuestro Padre Jesús Caído y Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad. Nosotros estamos muy vinculados a ella. De hecho, mi mujer cumple 50 años de Hermana en esta hermandad, a la que le apuntaron cuando apenas tenía dos añitos. Allí nos conocimos, llevamos toda la vida con ellos. Y este nombre encima nos ha dado suerte, y en la sociedad estamos muy orgullosos de llevar el nombre de esta nuestra hermandad de Córdoba.”

 

Del ruedo a los despachos.

“Hombre, aquella vida se echa de menos. Como tú dices, fueron más de veinte años junto a Enrique. Muchas temporadas muchas campañas. A Valencia íbamos en fallas, en mayo, en la feria de julio, en octubre. Muchos recuerdos y muchas tardes. Por eso Valencia se convirtió prácticamente en mi segunda tierra.”

 

Torear Enrique Ponce debía ser una gran satisfacción, pero también una enorme responsabilidad.

Una satisfacción, sobre todo. Enrique fue un torero grande. Actuar junto a él fue como tocar el cielo con los manos. Era y es una figura grande, y para cualquiera, sus sueños son los de torear al lado de una figura. Y yo he tenido el privilegio de hacerlo al lado de la más importante que ha dado los últimos años la tauromaquia. Qué te voy a decir. Y te tengo que asegurar que, si Enrique es Bueno como torero, es todavía mejor como persona. No hay comparación con nadie. Es un fuera de serie.” 

 

Debía ser exigente.

“Éramos como una familia. Porque pasábamos muchísimo tiempo juntos. Apenas con mirarnos nos entendíamos. Nuestra cuadrilla era una cadena, y estábamos súper compenetrados. Salía todo prácticamente solo de una manera automática.”

 

La cuadrilla de Ponce era como saberse la alineación de un equipo de fútbol. Manolo Quinta, Antonio Saavedra, Antonio Tejero, Mariano de la Viña, Jean Mari Bourret y luego su propio hermano José María.

Así es. Durante diez temporadas toreamos más de cien corridas de toros en España más cuarenta en América. Pasábamos más tiempo juntos que con nuestras familias. Nuestra casa era la furgoneta. De marzo a octubre estábamos siempre juntos, toreando o en el campo. Y cuando tocaba América, pues muchísimo más. Pasamos más tiempo con la familia, como digo, ya que la familia éramos nosotros.”

 

Enrique parecía tranquilo, como si no le afectara todo aquel frenesí.

“Bueno, la procesión siempre va por dentro. Pero Enrique transmitía una gran tranquilidad, aunque se estuviera jugando la vida, lo lleva todo con mucha naturalidad, con mucha torería, con mucho valor. Enrique era un privilegiado y hubiera triunfado en cualquier faceta de la vida que se hubiese propuesto. Jugaba bien al golf, cantaba muy bien, jugaba bien al fútbol. Como digo, hubiera triunfado en cualquier campo, era un privilegiado, tenía un don de Dios y no habido otro como él.”

 

Después de torear con él, ahora ha pasado a contratarle.

Yo me retiré en la Monumental de México el seis de noviembre de 2011. Enrique me brindó el toro “Escultor” que lidió de regalo. Son las cosas de la vida. En 2013, yo estaba de gerente de la plaza de toros de Córdoba, y ya le contraté. Y en Pozoblanco ha toreado desde 2016, salvo un año que no pudo venir. Y con él ha sido muy fácil la negociación. El que es bueno, es bueno para todo. Para torear, para elegir corridas, para dejarse contratar. Yo estoy esperando que vuelva a los ruedos. Si soy sincero, como aficionado me hubiera gustado que no se hubiera ido, porque un torero así tiene que estar toreando en activo y dando magisterio. Pero como amigo, no me pareció mal que se retire. Porque uno torea muchos toros, muchas corridas y está continuamente jugándote la vida, aunque a veces no lo parezca. Yo a él le quiero como persona, sobre todo. Pero Enrique debe tener la despedida que se merece, por la clase de torerazo que es. Ahora está pasando igual un momento complicado, pero cuando se organice, hay que plantear una despedida de los ruedos a la altura de lo que él se merece como la grandísima figura del toreo que es.”

 

Cambiando de tercio, usted fue novillero antes que banderillero. Y debutó en Córdoba con caballos con un torero valenciano como Andrés Blanco y con otro que iba para figura como Mario Triana.

“Así es. En aquella época había muchos grandes toreros. Pedro Castillo, Espartaco, Aguilar Granada, Luis Reina, el Mangui, Espartaco, Vicente Ruiz El Soro. Fueron momentos muy bonitos, pero también muy complicados. Porque en Córdoba apenas se daban toros. Aunque yo tenía aquí mi ambiente. Llegué a torear cuatro tardes con El Soro en Córdoba. Vicente tenía loco a la gente, era un torbellino. Pero fue un tiempo complicado. No como los tiempos cuando aparecieron Finito y Chiquilín, que con aquella peña El Gallinero, una gente que ayudó mucho a los toreros para que tuviesen festejos. En mi época no había esos apoyos. Pero yo estoy contento. Gracias a Dios, conseguí con el capote y las banderillas estar en todas las ferias actuando a las órdenes de la máxima figura del toreo. Yo estoy muy orgulloso y feliz por eso y doy gracias a Dios. Y luego además estuve tres años, antes de Ponce, con Finito de Córdoba.”

 

Otro gran torero.

 

“Por supuesto. Juan ha sido el torero más importante de Córdoba desde Manolete hasta estos días. Ha tenido una calidad, una personalidad y una torería inigualables. Me acuerdo de una temporada que toreamos más de cien novilladas, aquellas en las que alternábamos mucho con Jesulín y con Chamaco. Así como aquel debut de Juan en Valencia en 1989 con la novillada de Galache.”

 

 

Y además de empresario, es también apoderado.

 

“Llevé primero la carrera de David Mora, un gran torero a quien el toreo no le ha dado lo que él merecía. Yo soy de la opinión que él ha dado más al toreo que el toreo le ha dado a él. Después de la grave cornada de Madrid, yo creo que no recibió muy buen trato. Pero las cosas pasan porque tienen que pasar y Dios sabrá por qué lo hace. Hay que aceptarlo. En cuanto a Alberto Lamelas, yo estoy muy ilusionado. Es un torero honrado, una excelente persona. Se juega la vida. Estamos en un circuito complicado en el que se pasa mal, pero bueno, es lo que hay. Para esta campaña tenemos ya más de diez corridas firmadas. Él necesita y se merece tener suerte. Es difícil, pero hay que luchar con ilusión, que esta profesión es apasionante.”

 

 

La vida de Alberto es de novela

 

“Algo de eso hay. La vida es dura. Él torea, pero no se conforma con eso, no abandona el trabajo fuera de los ruedos. Se sube al taxi después de matar todo lo que sale por chiqueros. Hay días que Alberto y yo hemos ido a un tentadero, y si le ha quedado un rato, se ha cogido el taxi. Merece la pena ayudarle. Él siempre dice que el sueldo malo es el que no se lleva a casa. Me encanta porque él no vive como un torerito, no dice eso de soy torero y no me esfuerzo, él no. Está siempre al pie del cañón en su trabajo. No se deja nada en el tintero en la plaza. Qué más se puede pedir de un hombre. Un hombre cabal, Serio, sacrificado y con afición. Es un ejemplo.”

 

 

Nacido en Valencia en 1959. Ha desempeñado su labor en diversos medios de comunicación como Radio Nacional de España, Hoja del Lunes, EL SOL, El Toreo, Toros 92, 6 toros 6, El Taurino Gráfico, El Ruedo, La Lidia, Tendido Alto y LEVANTE EMV, aquí desde 1989 hasta 2016.

Es autor de más de veinte libros de temática taurina y es comisario de la exposición permanente del Museo Taurino de Valencia.

Ha pronunciado conferencias en las sedes del Instituto Cervantes de Beirut, Amman, El Cairo, Casablanca, Almaty, Sofía y los Clubs Taurinos de Londres y Nueva York.

Desde el año 2012 dirige el Foro Taurino del Casino de Agricultura de Valencia y dirige el programa Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.

En la actualidad es redactor en los portales Avance Taurino y Tauroimagenplus, así como en la revista de la Unión de Federaciones Taurinas de España (UFTAE) y colabora en el programa de radio “Toros con El Soro” de Intereconomía Radio y El Remolino de Ocho TV.

Desde septiembre 2019 dirige el programa Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.