Novillos de Antonio López Gibaja, muy bien presentados, dieron un excelente juego. Bien presentado el burraco primero, que tuvo movilidad y celo. Humilló, metió la cara y tuvo larguísimos viajes. También tenía cuajo el burraco segundo, muy bien armado y serio por delante. Codicioso y temperamental, exigió firmeza de manos y actitud a su matador. Asimismo, anduvo sobrado de plaza y entidad del tercero, con mucho cuajo, que fue y vino, aunque le costó un poquito más.
Otro burraco era el cuarto, también sobrado de presencia para este tipo de festejos. También exhibió una excelente condición y exhibió un gran fondo, aunque acabó por aburrirse. Y más chico el quinto, que no se cansó de embestir.
Luis Pizarro se fue a la puerta de chiqueros a saludar al primero. Luego firmó una faena de buen concepto, en la que sobresalió toreando al natural con buen son. Cumplió con creces.
Israel Guirao, pareció que no acabó de ponerse de acuerdo con su novillo. Lo intentó por los dos pitones, en una faena de actitud, de prestancia y excelente corte, pero que no terminó de tomar vuelo.
Hugo Masiá, también saludó a su novillo en la puerta de chiqueros. Lanceó con espectacularidad y lució en banderillas cuadrando en la cara y clavando reunido y arriba. Y pasó con nota sobresaliente el examen en el tercio final, en el que muleteó con sentido de la colocación, la ligazón y la templanza, en una labor reveladora de un torero en progresión. Y en el epílogo del trasteo se pegó una arrimón, sobrado de actitud, siempre en novillero. No acertó con las armas toricidas.
Iker Rodríguez, lanceó con vistosidad y pareó compartiendo tercio con Nek Romero y su compañero de la escuela Víctor Roig. Brindó la muerte del astado al citado Nek Romero. A pesar de su bisoñez, dió muletazos de excelente son con la mano izquierda. También suplió su falta de rodaje con actitud y apuntando buenas maneras. Y mostrando que hay material para seguir trabajando con él.