Enrique Amat, Algemesí
Era el festejo que más expectación había levantado en la feria taurina de Algemesí Un torero de la tierra anunciado para tomar la alternativa el próximo 9 de octubre en Valencia. Ya consolidado como novillero con picadores, y con las máximas expectativas. Y luego, otro coletudo también de la tierra, quien debutaba con picadores tras un amplio periplo como alumno de la escuela de tauromaquia de Valencia. Después del paseíllo, el presidente de la Diputación, Vicente Mompó, hizo entrega de dos recuerdos a dos alumnos de la escuela que han debutado con picadores. Uno de ellos, Simón Andreu, que lo hizo en Málaga, el 14 de agosto y otro de ellos, el local Juan AlbertoTorrijos. Que lo hacía ayer.
En cuanto al ganado seleccionado para el evento, el novillo de Hermanos Serrano para rejones, manso y poco entregado, apenas dijo nada. Y respecto a los de Moreno Pérez Tabernero, con cuajo y bien presentados, no se entregaron. Castaño, lombardo y bociblanco el primero, bien hecho y bonito de hechuras, que se dejó pegar en el caballo, aunque luego acusó el castigo. Fue y vino, muy noble, pero sin entrega y muy agarrado al piso. Dócil y obediente, no dijo nada, pero tampoco molestó.
El colorado y listón segundo, ojo de perdiz, metió la cara de salida. Noble, obediente, pero con el justo celo, repitió en los engaños, aunque le faltó entrega. Colorado, ojo de perdiz y bociblanco el cuarto, al que se le simuló la suerte de varas. Tuvo tranco en banderillas y embistió con prontitud y alegría en los primeros compases del trasteo. Luego metió la cara, obedeció, aunque escaso de entrega. Se salió siempre distraído de los embroques. Y se dejó pegar en el caballo el castaño cierraplaza, que también tuvo nobleza y obediencia, aunque dijo muy poco.
El rejoneador Pablo Donat, valenciano de la localidad de Ontenyent, brindó la muerte de su novillo a los dos compañeros de cartel. Clavó dos rejones de castigo a su manso y distraído antagonista. Luego colocó banderillas, citando de frente y clavando reunido y arriba. Siguió su labor con dos de las cortas y luego lo remató de un rejón de muerte.
Nek Romero saludó laceando de rodillas a su primero. Luego le firmó una faena, a los sones del pasodoble Martín Agüero, presidida por la compostura y el buen concepto, aunque escasa de fondo. Faltó sal a ese guiso, que además estuvo muy deficientemente rematado con los aceros.
Banderilleó con espectacularidad al cuarto. Luego, a los sones de Puerta Grande, lo intentó en las afueras, en un trabajo en el que sobresalió por su empacado y ligado toreo al natural. Mató de una estocada muy trasera, perdiendo los engaños y dos golpes de descabello.
Juan Alberto Torrijos debutaba con picadores en su tierra, tras una notable campaña como alumno de la escuela de tauromaquia de Valencia,
Torero de dinastía, ya que su abuelo, Curro Torrijos, El relicario, fue matador de toros, al igual que su padre Juan Alberto. Por eso, a la mente de los aficionados, se venían aquellos versos de Federico García Lorca:
“Antonio Torres Heredia,
hijo y nieto de Camborios,
con una vara de mimbre
va a Sevilla a ver los toros.
Moreno de verde luna,
anda despacio y garboso.”
Juan Alberto se fue a la puerta de chiqueros para recibir al novillo de su debut con picadores. Luego le dio dos faroles de rodillas y lo lanceó con vibración. Le echó las dos rodillas en tierra en el platillo para comenzar su muleteo con un pase cambiado, y le muleteó con sinceridad, disposición, ilusión y candor, en una faena siempre ilusionada, ligada y de excelente concepto. A los sones de Churumbelerías, anduvo muy compuesto, suficiente, y mostrando un oficio bien aprendido. Faena ortodoxa en su concepción, variada y entregada en su ejecución. Mató de un pinchazo, media lagartijera y tres golpes de descabello.
Y mostrando su evidente disposición, también se fue a porta gayola a recibir al último de la tarde, al que luego lanceó con vibración y compás. A los sones del pasodoble La concha flamenca, plantó cara con disposición e ilusionada actitud. Puso de manifiesto su buen corte de torero, su oficio y que sabe torear.
Foto: Mateo









