García Pulido se llevó la única oreja de una arde marcada por el poco juego del ganado.
Paco Delgado
El que abrió plaza pareció desplazarse con celo y prontitud pero pronto se apagó, sin que Álvaro Seseña pusiese tampoco mucho de su parte para sacar el partido que pudiese tener su oponente. O al menos, intentarlo. No fue el caso.
Luego el novillero, eso sí, salió a provocar una ovación que no mereció.
El tercero empujó en el primer envite al caballo, pero salió suelto del segundo y no tuvo especial entrega en el último tercio, sin que tampoco Seseña mostrase gran disposición para meterse con él.
Casi 15 minutos tardo en hacerse presente el segundo que ya desde el primer momento demostró mansedumbre pasando García Pulido su primer turno en perseguirle, tratando de fijarle, lo que no ocurrió.
Cerró plaza un novillo feo y desgarbado, muy flojo y blando de remos, que sin embargo tuvo mejor son y dejó ver las buenas maneras del novillero, que tuvo mucha más actitud y sacó todo lo que tuvo el novillo dando además mucha fiesta a la gente.









