Morante o la necesidad de lo eterno

Hay tardes que no pertenecen al tiempo, sino a la memoria.


Antonio Martínez Iniesta

La vivida en la Maestranza no fue solo una gran tarde de toros. Fue algo más profundo, más difícil de explicar en una época que ha aprendido a consumir emociones sin detenerse a comprenderlas. Lo de Morante de la Puebla no fue únicamente una faena premiada con dos orejas, fue la irrupción de lo eterno en mitad de lo efímero.
Vivimos tiempos de ruido, de prisa, de inmediatez. Tiempos en los que todo parece sustituible, en los que la emoción dura lo que tarda en aparecer la siguiente. Y, sin embargo, de pronto aparece un torero que rompe ese ritmo impuesto y obliga a parar. A mirar. A sentir.
Morante no torea para gustar. Ni siquiera torea para triunfar. Morante torea para recordar. Recordar que el toreo es, ante todo, un lenguaje. Un lenguaje antiguo, lleno de matices, de silencios, de pausas que hoy resultan casi incomprensibles para una sociedad que ha perdido el hábito de la contemplación. Por eso, cuando aparece, descoloca. Porque no se adapta al mundo actual, lo cuestiona.
Lo sucedido en Sevilla no es casual. Es la consecuencia de una trayectoria construida a contracorriente, defendiendo una forma de entender el toreo que muchos daban por perdida. Y ahí reside su grandeza, en no haber cedido.
En estos tiempos en los que todo parece negociable, Morante representa lo innegociable. La pureza. El clasicismo. La fidelidad a una idea.
Quizá por eso emociona tanto. Porque no solo vemos a un torero. Vemos una resistencia.
Y no es una resistencia cualquiera. Es la de quien se niega a renunciar a la belleza en un mundo que cada vez la valora menos. La de quien sigue creyendo en la autenticidad cuando lo fácil sería entregarse a lo inmediato.
Por eso, lo de ayer en la Maestranza trasciende el propio festejo. No fue solo un triunfo. Fue una reivindicación. La reivindicación de que el toreo, cuando es verdad, no necesita justificación. Se impone.
Y, sobre todo, fue la confirmación de algo que muchos intuían, que mientras existan toreros capaces de expresarse así, la tauromaquia seguirá teniendo sentido. No como espectáculo, sino como cultura. Como forma de entender la vida.
Morante no cortó solo dos orejas. Cortó algo mucho más difícil en estos tiempos, detener el mundo durante unos minutos y recordarnos que aún existen cosas que no se pueden explicar… pero que merecen ser defendidas.

Síganos también en:

COLOCA AQUÍ TU PUBLICIDAD

PÍDENOS PRESUPUESTO

Para leer a continuación...

El novillero valenciano Juan Alberto Torrijos ha triunfado esta tarde en la localidad alcarreña de  El Casar. Ha cortado una oreja de cada uno de su lote. Se ha lidiado una novillada de Polo Sainz con un sobrero, el cuarto, de Joaquín García Nieto. Ha alternado con Cristian González, quien ha cortado una oreja del primero y dos orejas del tercero.

El  novillero valenciano Israel Guirao ha cortado dos orejas  esta tarde en la novillada celebrada en la localidad soriana de San Esteban de Gormaz. Un festejo en el que se han lidiado novillos de Mollalta. Israel ha cortado una oreja de cada uno de su lote y ha alternado con Marco Peláez, quien  ha cortado las dos …

Miguel Esteban ((Toledo). 9 de septiembre. Novillos de Los Chospes y uno, el quinto, de Manuela Patón. Fernando Tendero, dos orejas. Esaú Fernández, dos orejas y rabo. Juan Vicente, oreja. Miguel Andrades, dos orejas y rabo. Alejandro Cano, dos orejas.

El  lunes día 7 de septiembre, a las doce del mediodía, en el Museo Taurino Utielano, sito en la misma plaza de toros de Utiel, fue marco de la presentación de la escultura “BUSTO DE RAFAEL PONCE “RAFAELILLO” obra del escultor Raul Hernández Bonaviña. En el acto intervino Enrique Ponce, sobrino nieto de Rafaelillo, así como el alcalde de la localidad, Ricardo Gabaldón y Francisco Barberá, presidente de la Peña …