Alberto Perea se acaba de “cortar la coleta” tras una larga, intensa y fructífera trayectoria en el mundo del fútbol profesional. Hijo del banderillero y novillero de Albacete Antonio Perea, y hermano del matador de toros y actualmente banderillero Javier Perea, Alberto cambió el capote y la muleta por la pelota, por el balón. Y, a pesar de dedicarse al mundo del fútbol, es un gran aficionado a los toros. Días pasados estuvo en Castellón, presenciando una novillada de la escuela de tauromaquia, en la que actuaba como subalterno su hermano Javier.

Es bonito que gente prestigiosa del mundo de fútbol se acerque a la fiesta de los toros.
“Yo lo he tenido fácil, porque en casa siempre vivimos de cerca el toreo. Mi padre, fue un profesional del toreo, mi hermano también y yo les acompañaba a las novilladas, a las corridas de toros, a los tentaderos y ahora cuando puedo acompaño a mi hermano a verle torear, a ver cómo están los toreros con los que actúa, le acompaño a los festejos y también cuando torean en el campo. Siempre es bonito, además, como el otro día en Castellón, sentarse en una mesa con gente como Sergio Martinez, director de la escuela de Albacete, Manolo Carrion, torero y abogado, el empresario Emilio Miranda, y buenos aficionados como Amadeo Pitarch y Nicolás Pérez para hablar de fútbol y toros.”
A pesar del ambiente de casa, a usted le dió por el fútbol.
“Pues sí, como ya he dicho, yo de pequeño acompañaba a mi padre y a mi hermano cuando iban al campo, cuando iban a torear. Y de vez en cuando hasta cogía una muleta y un capote y pegaba unos lances. Pero yo tenía mucho miedo. Pero mucho. Y entonces aquello fue insuperable y me dió por dedicarme al mundo del fútbol. Otro de mis hermanos también jugó en el Albacete“.
Su hermano Javier siempre dice con gracia que usted gana mucho más dinero que él, y sin tener que arrimarse.
“Son dos profesiones distintas. El toreo es grande, conlleva muchos sacrificios, muchos riesgos. El torero pone en juego su vida para crear arte. En todas las profesiones es difícil despuntar. Pero lo importante es hacer lo que uno le guste, dedicarse a lo que a uno tiene vocación.”
Es un privilegio haber jugado las categorías inferiores del Barcelona, del Atlético de Madrid, en el Rayo, en el Granada, y haber estado tantos años con el Cádiz en primera división y acabar en un equipo de Chipre.
“Yo pienso que he tenido una carrera buena. El sueño de un niño es jugar en primera división y enfrentarte a equipos grandes como el Atlético de Madrid, el Real Madrid, el Barcelona. Y además, haberles podido ganar. Estuve cinco temporadas en primera, otras tantas en segunda, y estoy muy orgulloso de lo que he llegado a ser. Que no es fácil. Me he retirado un poco antes de lo que tocaba por problemas en la rodilla. Pero preferí priorizar mi salud a extender dos o tres años más mi carrera en los campos de fútbol.”
Haciendo un símil, jugar en primera división, debe ser como torear en todas las ferias importantes. Y usted se puede decir que salió hombros en Madrid.
“Hombre, la verdad es que le ganamos al Real Madrid, pero por cosas de la pandemia ese partido no se jugó en el Bernabéu sino en Valdebebas. Nos entrenaba Álvaro Cervera, hijo del novillero Ramón Cervera, quien llegó a torear en Madrid con Antonio Ordóñez. Son sueños que cumples desde que eres niño. Ganar al Real Madrid en su casa, y esa misma vuelta le ganamos al Barcelona en Cádiz. Eso, cuando eres muy pequeño, no te lo imaginas ni en tus mejores sueños.”
Para los aficionados, qué bonito es que futbolistas de élite como usted, como Sergio Ramos, como Raúl, como Álvaro Cervera o Raúl de Tomás den testimonio en público y sin recato de su afición a los toros.
“Ellos fueron muy grandes. Yo he sido un buen profesional y estoy orgulloso de ello, pero como dices, la élite del fútbol tiene mucha repercusión y lo que diga un profesional del fútbol llega a todos los rincones. Y más ahora, con el uso de las redes sociales. En estos momentos es muy importante, cuando hay mucha gente que se mete con los toros, que no están ahora digamos en su mejor momento en cuanto aceptación por los políticos y la sociedad, aunque sí a la gente joven, que a muchos de nosotros nos guste el mundo del toro. Incluso, a veces pienso que sería bueno montar un festival para que los futbolistas pegásemos unos pases. Como decías, gente como de la que hemos hablado y también Chimy Ávila, quien el día que le cogieron a Manuel Escribano en la Maestranza de Sevilla y le destrozaron el vestido, le dejó algo de su ropa para que pudiese continuar la corrida. Y eso que Chinny jugaba en el Betis y Manuel Escribano es del Sevilla. Pero no les importó. La amistad y el toreoestán por encima de todo.”
Ha jugado en todos los grandes estadios de España. En todas las grandes plazas.
“Eso es lo que sueñas cuando empiezas. Llegar a jugar en estadios llenos, con 70.000 personas colmando las gradas. Yo he tenido la suerte de jugar en el Bernabéu, en el Nou Camp, en el Calderón, en Mestalla. Pero tengo que reconocer que el que más me impresionó fue San Mamés. Ver ese estadio lleno, y cómo cantan el himno con un juego de luces dando ambiente a todo aquello. Fue muy impresionante. El Bernabeu, por supuesto es como la plaza de Las Ventas. Allí está la cátedra, es el campo que da y quita. El Nou Camp impresiona menos aunque sea muy grande, porque es un estadio más abierto. A mí me ponen más las bomboneras, en las que se siente todo de cerca, en las que el público está encima. Para lo bueno y también para lo malo.”
Usted jugó cinco años en el Cádiz, donde se siente el fútbol, el toreo, y aunque no tengan plaza de toros en la capital, ven la vida de otra manera.
“Es donde más disfrutado, donde más he gozado y he sido feliz. Allí jugué cinco temporadas. Conseguimos ascender a primera y luego mantenernos muchos años. Es un sitio maravilloso. Por la afición, por el clima, por el calor de la gente, por ese estadio tan bonito que está al lado del mar. Y es una afición especial. Yo diría que muy taurina.”
Y en Albacete, aparte de un equipo que en su momento fue el “queso mecánico” con Benito Floro y estuvo en primera muchos años, tienen una de las ferias más extensas e intensas del calendario taurino.
“Así es, ahora el equipo está en mitad de la tabla pero bueno, se están sentando las bases para que dentro de no demasiado tiempo podamos ascender a primera división. En cuanto a los toros, es una feria superbuena. Para el público porque se lo pasa muy bien y es muy entregado, y para los toreros, que disfrutan de la fidelidad de un público que es exigente, pero muy agradecido. Y una feria en la que entre corridas de toros, novilladas y festejos sin picadores dan diez o doce festejos y todos ellos a plaza llena, viviendo un gran ambiente. La afición de mi tierra es maravillosa. Y yo allí me lo paso muy bien. Y tampoco cuando puedo si acompaño a mi hermano con los toreros de Albacete por esas plazas. Tengo mucha admiración a los toreros porque como digo, yo tengo mucho miedo y le doy un gran valor a ponerse en la cara del toro. Yo hice lo que pude con la pelota en los pies, pero igual, quizá sí que me hubiera gustado pegarle veinte muletazos a un toro y cortarle una oreja. Pero bueno, lo he hecho de otra manera.














