“Vergüenza torera de un valiente”
Se trata de una anécdota relacionada con la vergüenza torera de un torero valiente.
Antonio Reverte, el de la famosa copla de “La novia de Reverte, tiene un pañuelo/ Y Olé/ Con cuatro picadores / Y Olé/ y Reverte en medio/ Y olé/.
Reverte digo, toreó una tarde en Granada, y tras realizar una gran faena, cuando se perfilaba para matar vio como a sus pies caía una flor arrojada por una mujer.
Reverte se inclinó para recoger la flor, cuando de pronto el público lanzó un grito tremendo, advirtiendo al torero de que el toro le iba a cornear.
Tras el quite, por parte de la cuadrilla, se levantó ileso y al acabar la corrida se dirigió a la capilla de la plaza y arrodillándose ante la Virgen, besó la flor y la depositó delante de la imagen.
Una vez llegado a la fonda, donde se hospedaba, la misma cuadrilla y unos cuantos admiradores le dijeron, Pero hombre, Antonio, ¿cómo has hecho eso. No viste a lo que exponías?
Yo sólo he visto, respondió Reverte, que de no haber hecho lo que hice, hubiera quedado como un cobarde. Y a los cobardes no les arrojan flores.
Ejemplo de vergüenza torera.








