Ayr, 26 de agosto, se presentó “Bou embolat”, un libro coordinado por Carlos Bueno que cuenta con el tesoro que significan varios estudios veterinarios que desmontan las falacias antitaurinas sobre lesiones que sufren los toros durante las emboladas.
La primera referencia sobre toros de fuego se remonta a la época de batallas íberas tres siglos antes de Cristo. Luego los utilizaron los cartagineses, cretenses, griegos, celtas, galos, romanos…
El documento más antiguo que se conserva en España data del 28 de abril de 1677 en Mora de Rubielos, aunque el toro embolado, tal y como lo conocemos actualmente, comenzó a celebrarse a finales del siglo XIX y, sobre todo, principios del XX.
Por fin a esta modalidad se le dedica un libro con un contenido escrito y gráfico de la categoría que contiene “Bou embolat”, editado por la Diputación de Valencia, una tierra donde el año pasado 263 municipios celebraron 9.135 festejos populares, en los que se embolaron 1.737 animales.
La presentación tuvo lugar en Puçol, una de las catedrales de los festejos populares, en el mismo acto en el que se dio a conocer el cartel de “7 de setembre”, una cita clave en el calendario taurino popular. Todo presidido por su alcaldesa Paz Carceller.
El contenido de la obra incluye una breve historia de la modalidad, relata la importancia de los emboladores, explica cómo se efectúa una buena embolada y contiene estudios sobre los ojos de los animales, transferencia de calor, lesiones de los cuernos…
En la presentación, Carlos Bueno estuvo arropado por Vicente Soriano Benet, uno de los magníficos veterinarios que han aportado sus trabajos, y por José Vicente Eixarch “Broseta”, alma mater de este proyecto, entusiasta, apasionado, embolador y aficionado inquieto que tuvo la lucidez de solicitar y recopilar muchos de los trabajos que ahora han visto la luz en esta publicación.









