Vengo de los toros, le dijeron a Belmonte

El Mene logra la primera puerta grande de la feria.

Valencia, 13 de marzo
Segunda de la feria de fallas
Un cuarto de entrada.
Novillos de Fuente Ymbro, bien presentados y nobles.
El Mene (de celeste y oro), oreja y oreja.
Javier Zulueta (de rosa pálido y oro), ovación y vuelta al ruedo.
Simón Andreu (de rosa pálido y oro), silencio y ovación.

Paco Delgado

Fotos: Mateo
Tras cuatro días dedicados a la promoción, con una novillada sin caballos y tres clases prácticas dadas por el Centro de Asuntos Taurinos de la Diputación, en los que se ha podido ver el estado de la cantera y cómo viene el futuro, el abono fallero volvió a las funciones con caballos. Lo hizo sin gran ambiente, no en vano llovió hasta casi el inicio del festejo y la tarde invitaba a todo menos a ir a la plaza. Vamos a perder no sé cuantos meses sin toros en Valencia para cambiar la iluminación y seguimos a la intemperie, a merced de las inclemencias del clima y sin estar acorde con los tiempos que corren, que exigen todas las comodidades posibles para el espectador, empezando por hacer impensable el sentarse sobre una piedra y bajo la lluvia para presenciar una corrida. La épica nostálgica de Suárez Guanes queda muy bien cuando lees, cómodamente instalado en casa, sobre aquella gran faena bajo la lluvia en la feria del 47 o aquella otra del 51 en Santander, acompañado de su padre. Pero en la realidad es una molestia que anula la normal percepción de lo que sucede en el ruedo. Y por eso, puede, hubo una puerta grande y a punto estuvo de concederse una segunda.
Fue ovacionado de salida el primer novillo de la tarde, que no se empleó en el caballo. En el último tercio se fue arriba, tomando la muleta con brío y rectitud e Íker Fernández, vestido a la antigua, dejó ver su buen corte y maneras aunque no acabó de meterse con él, toreando muy despegado y abusando de desplazar al novillo hacia afuera. Eso sí, mató de una estocada irreprochable y se llevó una oreja que no dice nada.
Sacó más empuje el cuarto, con el que volvió a torear con mucha distancia entre las partes y revolucionando un punto más su quehacer, en el que buscó primar la estética sobre la eficacia, permitiendo, además, demasiados enganchones, aunque también logro sacar alguna serie más encajada y de trazo limpio. La última suerte fue de nuevo impecable y la estocada fulminante con que cerró su turno le valió la puerta grande a El Mene.
Tuvo muy poca fuerza y menos genio el primer novillo de Javier Zulueta, noblón y obediente, sin problemas de consideración ni, siquiera, de los que lleva inherentes un animal de lidia. El sevillano compuso la figura, se puso bonito pero sin acabar los muletazos, siempre abortados a mitad de recorrido. Vengo de los toros, le dijeron en cierta ocasión a Belmonte ¿Pero han toreado?, contestó el Pasmo. Pues eso.
Ya bajo un aguacero perdió las manos el quinto, con el que Zulueta volvió a torear con medios pases en un trasteo desestructurado y embarullado. Y que a punto estuvo de valerle salir a hombros ante el desnorte de la plaza.
El padre de Simón Andreu, que anda de picador con él, quiso evitarle complicaciones y dejó casi para el arrastre al tercero, al que dio una buena paliza en varas. Banderilleó con más voluntad que acierto, y con sus apuros. Quiso rajarse desde el primer momento el de Fuente Ymbro y trató de fijarlo en los medios, con más fatiga que resultado, logrando ligar una buena serie sobre la derecha. Un desarme acabó por enterar al novillo y desorientarle a él, que hasta quiso torear al natural con la derecha.
Con el ruedo impracticable se fue a portagayola a recibir al sexto,  que parecía patinar más que desplazarse sobre lo que ya era un fangal. Comenzó muy decidido, también de rodillas, pero a su oponente cada vez le costaba más mantenerse en pie y de su labor sólo quedó  el recuerdo de sus ganas.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…