A veces la mente hace extrañas asociaciones, como identificar a la ciudad de Sitges con la fábrica de una conocida marca de máquinas de coser.
Hay veces, por extraño que parezca, que hombres que devoran kilómetros mil, en ocasiones sufren un ligero despiste. Lo contaba el que fuera extraordinario banderillero Julio Pérez “Vito”.
“Ïbamos a torear a una plaza de Cataluña y, tras varias horas de viaje, Molina, el picador, le pregunta a mi hermano Manuel:
– Manuel ¿dónde estamos?
– En Sitges.
– ¿Cómo?
– En Sitges, una población de veraneo.
– Singer… singer… Ah, si, el pueblo de las máquinas de coser…”









