Aunque el agua y el viento han aplacado un tanto los ánimos -una vez más queda demostrado que no es capricho ni frivolidad el cubrir no sólo la plaza de toros de Valencia: todas-, el inicio de la temporada española está siendo de aúpa.
Por arriba queda claro que los grandes van a seguir siéndolo y tratan de agrandar su leyenda. Ahí está Enrique Ponce, que arranca la campaña en España tras casi una decena de festejos en plazas americanas y dejando ver que, aunque parezca increíble, puede mejorar su ejercicio del año pasado, lo que ya sería de matrícula cum laude. Pero ahí están los hechos y, antes de hacer el paseíllo en fallas, ya suma diez actuaciones que arrojan un saldo de once orejas y un puñado de faenas para hacer soñar.
No se queda atrás Manzanares, que tras una campaña bastante irregular en 2016 -con una tarde extraordinaria en Las Ventas y momentos excelentes en Sevilla- ya puede presumir del primer indulto de la temporada y de una labor dicen que de portento. La de Illescas, en la llamada Feria del Milagro, donde reapareció por un día Pepe Luis Vázquez y Morante dio adecuada replica al alicantino con un trasteo de los que se guardan en las antologías. O al menos eso nos dicen…
Y ahí sigue El Juli, a lo suyo, que en Olivenza volvió a triunfar a lo grande y demostrar, una vez más, su gran fondo y su enorme capacidad.
En aquella misma feria -un invento de José Cutiño que, a lo tonto a lo tonto, lleva ya casi treinta años siendo referencia en el inicio del curso y es ya cita obligada para muchísimos aficionados- reapareció Antonio Ferrera, y parece que con ganas de ser tenido en cuenta, y Perera evidenció que no quiere perder la rueda de los grandes.
En el pelotón de los que quieren ser, los outsiders, Ginés Marín volvió a dejar claro que quiere conectar cuanto antes con los de delante, como José Garrido, Álvaro Lorenzo, que dejó ver en Valencia un toreo de tanto temple como futuro, y Roca Rey, que no tiene reparos en pisar terrenos de tanto compromiso que hacen que a menudo vaya por el aire. Y falta por ver a Román, que no va a querer ser menos…
También los nuevos novilleros viene arreando y hay que ir tomando nota de Leo Valadez o Andy Younes; o de Vanegas; o de Pablo Aguado… o de Diego Carretero, que en Valencia firmó una actuación tan completa y firme como excesivamente poco valorada desde el palco. No parece que se agote la cantera pese a la grave disminución de festejos en la categoría y la poca atención que se le presta.
Hay que esperar a comprobar cómo sale este año la camada ganadera, y aunque, de momento, en Valencia haya habido decepción con dos de los hierros más importantes y en forma de la actualidad, Alcurrucén, Fuente Ymbro o El Parralejo, no hay que desesperar y creer que han sido excepciones que sirvan para confirmar que también los toros de este 2017 van a embestir más y mejor.
Esto está que arde, y eso que hasta el 19 no le pegan fuego a las fallas…









