Sólo Castella pudo ser ovacionado.
Sevilla, 19 de abril.
Decimotercer festejo de abono.
Lleno de “No hay billetes”.
Toros de Alcurrucén, de poco juego.
Morante de la Puebla, silencio y silencio.
Sebastián Castella, ovación y ovación.
Tomás Rufo, silencio en los dos.
Pepe Ruciero
Foto: Toromedia
Por sexta vez se puso el cartel de “no hay localidades” en la feria de abril. Un cartel que apuraba la última comparecencia del torero cigarrero Morante de la Puebla en esta feria, acompañado del francés Sebastián Castella y del castellano Tomas Rufo ante ganado de Alcurrucén. Los hermanos Lozano enviaron un encierro con romana y bien presentado y hasta ahí podemos contar, el resto en cuanto a juego dejó mucho que desear. Desrazados en líneas generales.
De bonitas hechuras el primero, al que lanceó Morante de salida. Se dobló en sus inicios y sobre segunda raya de picar instrumentó con la diestra compases sueltos. La reacción de Incordioso fue la de pararse. Lo intentó por el izquierdo sin ninguna respuesta. Mató de pinchazo hondo. Con su segundo, de más presencia que su hermano, Morante fue a buscarlo a las tablas del seis, deleitando al respetable con cuatro verónicas y una hermosa media. Con la franela se lo llevó a los medios con suavidad y torería. Le puso empeño para crear obra en su despedida de esta feria, pero el toro, agarrado al piso, ofrecía nulas opciones. Estuvo desacertado con la tizona.
Castella recibió a su primero con unas verónicas con mucha cadencia, rematando con una larga. Respondió Tomas Rufo en un quite por chicuelinas, rematando también con una larga. Se desmonteró Jose Chacón tras un arriesgado par de banderillas. Brindó Castella al público y con pases genuflexos inició su faena de muleta; se gustó en una cambio de mano, aprovechó las embestidas en una tanda de muletazos con la mano baja y ligazón y siguió en la misma tónica con la izquierda. La conjunción llegó en una serie con muletazos de buen trazo y cambió de mano de bella ejecución. Los alardes en las distancias cortas buscaron la congratulación del público. Mató de estocada desprendida y debió de dar la vuelta al ruedo. Se le paró de salida el segundo de su lote y rehusó del castigo de la puya ante la bronca de los aficionados cansados de tan bochornosa tarde. Pero paciente, Castella vio claro las intenciones de este burel humillador y que había posibilidad de faena. Una faena de entrega e inteligencia que por ambos pitones vació las embestidas de este sorprendente toro. Mató de media tendida y descabello.
De bonita presencia el berrendo en negro de Tomas Rufo al que lanceó con soltura. No dio juego alguno en el caballo de picar, blandeando. Rufo se mostró firme pero ante la desrazada embestida del de Alcurrucen pocas oportunidades se iban a desarrollar. Con la espada finiquitó su actuación con dos pinchazos. Su segundo no se prestó al lucimiento con el capote. Brindó al público, intentó enjaretar algunas series por ambos pitones pero este último toro se desfondaba en esta tarde gris.









