Oreja para Emilio de Justo

El ganado deslució en gran parte la función.

 

Sevilla, 16 de abril.

Décimo festejo de abono.

Tres cuartos de entrada.

Toros de Garcigrande.

Cayetano, ovación y silencio.

Emilio de Justo, oreja y ovación.

Ginés Marín, ovación y vuelta al ruedo.

 


Pepe Ruciero

Foto: Toromedia

 

No se llegó a congregar a un número de aficionados suficientes para llenar el coso del Baratillo; y eso que era martes de farolillos.

El ganado de Garcigrande contribuyó a seguir en la misma línea del toro de la corrida del dia anterior: nulo de presentación y escaso juego.

Cayetano abrió plaza ante un justito toro sin transmisión; intentó a base de voluntad algún pase lucido, pero la materia prima adolecía de la clase suficiente para llegar a conseguir algún punto preciativo.
No pudo lucirse de capa en su segundo, un toro que embestía con la cara alta. Cayetano se dobló con él en sus inicios. Le tocó un lote infumable y ante esta tesitura, tal y como estaba la tarde, decidió abreviar.

Con soltura recibió Emilio de Justo a su primero, por verónicas; el blando segundo no se empleó en el caballo. El extremeño, a media altura, dejó constancia del buen toreo pese a las limitadas fuerzas de su oponente. Le enjaretó unos naturales de calidad. Faena de menos a más que fue in crescendo, a base de lentitud y temple con calidad en sus encuentros, siempre sobre la zurda. Mató de estocada y cortó una oreja.
A su segundo, el más colaborador de la tarde, lo recibió con unos lances rodilla en tierra. Le supo dar tiempo y medida justa en su faena, las tandas por el derecho dejaron buen sabor de boca, fluyó el temple y la ligazón. La estocada cayó trasera, diluyéndose un posible trofeo.

Ginés Marín recibió a su primero sin empuje en los engaños. Se cuidó en demasía a este tercero. Con la franela y sobre la diestra dio señales de agradar al respetable, pero con este material, era imposible.
Con su segundo, manso y sin raza y que desarrolló peligro, con oficio, paso a paso, lo fue metiendo por el derecho. Le sacó todo que llevaba dentro con muletazos que llegaron a los tendidos.Mató de una estocada y dio una merecida vuelta al ruedo.