Euclides en vano

Jarocho se llevó la única oreja de una novillada de Fuente Ymbro que no se aprovechó.

Valencia, 14 de marzo
Cuarta de feria. Más de un cuarto de entrada.

Novillos de Fuente Ymbro, bien presentados y de buen juego a excepción del quinto.

Niño de las Monjas (de blanco y plata), ovación tras aviso y silencio con dos avisos.
Jarocho (de morado y oro), oreja y vuelta al ruedo tras aviso.
Javier Zulueta (de celeste y oro), silencio tras aviso y silencio.


Paco Delgado

Fotos: Mateo

Tras un parón de dos días y un interludio sin caballos, la feria de fallas reanudó el abono coincidiendo con la celebración de Día de Pi, conmemoración que cada año se hace, coincidiendo con el día 14 del tercer mes del año, para recordar el gran descubrimiento que hace más de 24 siglos hiciese Euclides para fijar la relación del perímetro de la circunferencia con su radio y que, más tarde, el mundo se dio cuenta de su aplicación para resolver multitud de problemas.

Cuestión geométrica que El Niño de las Monjas, que se fue a portagayola a recibir a su primero, intentó aplicar en su faena de muleta, fijándose como eje casi en el centro del ruedo para, inmóvil, hacer que el novillo describiese círculos perfectos a su alrededor sin alcanzar la tela. Acortó luego la distancia del radio y sacó alguna otra serie de gran limpieza y longitud, pero el de Fuente Ymbro acabó desistiendo en su afán. Muy serio el valenciano, casi como el matemático griego.
Se le dio duro en el peto al cuarto y aún así puso en aprietos a Jordi Pérez en el quite. Muy dispuesto, comenzó su faena con un pase por la espalda de rodillas. Embistió el utrero con bravura y rectitud y el de las monjas lo dio todo, derrochando ganas y disposición. Pero se le atragantó la espada.

Se lució Jarocho al lancear y luego parear al segundo, sin emplearse en el caballo pero pronto y repetidor en el último tercio, sin que su matador lograse templarse, permitiendo muchos enganchones en un quehacer en el que lo más destacable fue su voluntad. Una estocada desprendida pero fulminante puso en sus manos la primera oreja de la tarde.
Volvió a banderillear en su segundo turno, fusionando la preparación de Esplá y la ejecución de Ferrera. El novillo desentonó del buen juego dado por los anteriores, sin fijeza ni entrega, derivando su lidia en una porfía en pos de encadenar muletazos sin conexión alguna.

Brindó Zulueta su primera faena a El Soro, que cumplía 42 años de su alternativa. No desmintió la fama de buen torero de la que venía precedido, demostrando sus buenas maneras y concepto pero conformándose con lucir su estética, sin apretar a fondo ni apurar por completo al buen primer ejemplar que tuvo enfrente y al que mató mal y tarde.
Tuvo buen son el sexto, con el que el novillero sevillano no logró acoplarse, toreando con mucha prisa y sin conseguir atemperarse sino en muletazos aislados, buscando la cuadratura del círculo sin resultado, naturalmente, y sin observar ni la fecha, ni su objeto ni, por supuesto, al gran Euclides.

 

 

 

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…