Muchos matadores guardan como oro en paño algunas de sus hazañas en los ruedos, donde después de una desafortunada actuación la cosa termina de una manera graciosa.
Tirando de pico. Gregorio Sánchez y su empresa constructora
Algo parecido le ocurrió a Gregorio Sánchez. Fue una tarde en Las Ventas. Acababa de tomar la alternativa. Sustituia a Antonio Ordóñez. En el primer toro estuvo muy mal, como para volver al andamio otra vez. Un espectador de barrera a lo largo de la lidia, traía frito a su apoderado, Emilio Fernández, al que le insistía:
– Este es un albañil que ha venido en el puesto de Ordóñez.
Y el apoderado tragando.
Total, que al segundo le cortó las orejas y don Emilio inquirió al espectador:
– ¿Qué le ha parecido el albañil?
Y el tío le contestó…
– Por la gloria de mi madre. Este más que un albañil es AGROMÁN.
Sin palabras.









