La cogida e incluso la cornada, definen en ocasiones el ingenio y el humor de los toreros.
Tirando de pico. Por la gloria de mi madre, que hoy me he lavado los pies
Me lo refirió hace unos años mi buen amigo y admirado Juanito Bienvenida.
Toreaban en Astorga, Domingo Ortega, y los hermanos Antonio y Ángel Luis Bienvenida. Habían simulado un estribo con pintura y el pobre Prudencio Villalba “Villalbita, a la salida de un par quiso apoyarse en el estribo pintado y se cayó. El toro le pegó una cornada que le entró por el glúteo y le salió por la zona inguinal.
Salieron para Madrid a toda velocidad en el coche de un amigo que se había ofrecido para ello.
El hombre había comprado unas piezas de bacalao de León, que inundaron de fuerte olor el vehículo. En la parte de atrás se montaron “Villalbita” y un practicante hasta llegar al Sanatorio de Toreros,
Al cabo de un rato, Villalba aunque herido se incorporó y dijo:
– Ángel, mi arma que yo… por la gloria de mi santa madre te aseguro que hoy me he lavado los pies.
Le salió la vena de torero, con ingenio y buen humor…









