San Isidro tuvo ángel

Tras casi un mes ininterrumpido, la feria de San Isidro llegó a su final. Como todo en esta vida, nada es para siempre y aunque lo parezca, el serial madrileño también acabó, arrojando un balance claramente positivo y con abundantes notas de interés.

 

 


Paco Delgado

 

 

A  la hora de resúmenes, recuentos y síntesis, son más, muchos más, efectivamente, los buenos recuerdos que los malos, aunque, como en la viña del Señor,  de todo hubo. Desde la asistencia -excelente, con una media del 91%, lo que significa que hubo casi 21.000 espectadores por festejo, teniendo que exhibirse el cartelito de No hay billetes en nueve ocasiones- hasta la repercusión -lo sucedido en Las Ventas en esos días tuvo eco en varias televisiones y RNE fue dando avances de los festejos en sus boletines vespertinos, algo que hacía mucho tiempo que no sucedía- pasando, claro, por lo hecho en el ruedo, el resultado fue ampliamente satisfactorio.

Ya la primera semana deparó sorpresas y triunfos, con la esperanzadora alternativa de Álvaro Alarcón y destacando lo hecho por Emilio de Justo, que abrió por primera vez la Puerta Grande, Tomás Rufo, Ginés Marín, López Chaves, Gómez del Pilar, El Juli , Morante -que perdieron un gran triunfo por matar mal- o Castella, que iniciaba así lo que iba a ser el ciclo de su recuperación. Pese al enfado y descontento de los exigentes e intransigentes de siempre y para alborozo de los jaleadores  profesionales, el primer tramo ferial tuvo mucho que contar.

Diego Ventura conseguiría después un nuevo hito y salía a hombros por decimoctava vez en su carrera, lo que le sitúa para mucho tiempo como el líder indiscutible en este apartado.

Adrián de Torres y Leo Valadez dejaron claro que quieren que se cuente con ellos y Román, que sigue teniendo un gran ambiente en esta plaza, y Francisco José Espada demostraron con sendas actuaciones vibrantes y entregadas -que en el cas de Espada acabó en el hule- su vigencia y capacidad de respuesta.

Emilio de Justo volvió a rozar el éxito en su segunda tarde y sólo el deficiente uso del estoque le privó de tocar pelo. Francisco de Manuel tiró de heroica para justificarse y lo hizo de sobra ante una mansa y complicada corrida de El Pilar. Miguel Ángel Perera volvió a emerger como ese gran torero poderoso que siempre ha sido y Fonseca pidió más confianza y oportunidades.

Fernando Robleño se reivindicó una vez más y dio una lección de pundonor, torería, colocación, valor y ganas ante toros nada fáciles de Adolfo Martín, uno de los cuales mando a la enfermería a José Garrido.

Y si el comienzo fue ilusionante, el final fue de traca, con un Fernando Adrián que dio la talla ante una brava y encastada corrida de Santiago Domecq, logrando, en una gran tarde de toros, un triunfo destacado que le permitió entrar en la Corrida de Beneficencia. Daniel Luque volvió a demostrar su gran momento pese a la mansedumbre de los toros de Alcurrucén que le correspondieron; Uceda Leal volvió a dejar ver su gran clase y elegancia y Sebastián Castella redondeó su paso por la feria con una actuación épica en la que resultó herido, poniendo la guinda un tremendo Paco Ureña que se jugó el tipo con una muy seria y exigente corrida de Victorino Martín, llevándose la única oreja de la Corrida de la Prensa que cerró el serial, aunque ahora el valor contable del premio fuese lo de menos.

De la novillería Jorge Martínez fue el más destacado, dejando ver ya mucho oficio y estar muy puesto, mientras que Jorge Molina, Sergio Rodríguez, Víctor Hernández, Álvaro Burdiel o Christian Parejo derrocharon ilusión y supieron mantener intacto su crédito.

Aun con los problemas que ocasionó la estancia de los toros en el Batán, en el apartado ganadero la feria fue notable, con una gran corrida de Victorino Martín, otro destacado encierro de Santiago Domecq y muchos toros sueltos que dieron juego y subieron el nivel de un abono que ha dejado un muy buen sabor de boca y que pese a su largo metraje, al final pareció haberse hecho corto y dejado a todos con ganas de más.  Muy buena señal. Como cuenta la historia, este año sí, San Isidro tuvo ángel que le procuró una excelente cosecha.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977. Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.
Es responsable del área taurina de RNE en la Comunidad Valenciana y corresponsal del diario La Razón. Creador y director desde 1993 de Avance Taurino.

Es autor de más de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Vicente Barrera Simó, Julián García, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…

Ha dado conferencias por toda España y comisariado y organizado exposiciones para Ayuntamientos, Diputaciones y numerosas entidades de nuestro país.