Se presentó el libro El fin de la fiesta.
Barcelona.- José R. Palomar.
El pasado viernes tuvo lugar el último coloquio del ciclo de conferencias que ha organizado esta entidad (presidida por Florencio García Cuenca), y que ha estado coordinado por el aficionado y escritor taurino Fernando del Arco, así como el ex matador de toros y abogado Ángel Lería. En esta ocasión el eje central fue la presentación del libro “El fin de la Fiesta”, que hizo personalmente el periodista y escritor Rubén Amón.
Una interesante charla, que tuvo la virtud de la concisión y la brevedad: el tiempo justo para desgranar los temas fundamentales de su libro (que se ha presentado en varias ciudades de España) y la filosofía de Rubén Amón sobre la Fiesta. Comenzó hablando, a modo de aperitivo, sobre las Vegas, a la que definió como “La ciudad de los simulacros”, y prueba de ello fue que allí se creó la denominada “Corrida de toros incruenta” (o sea sin sangre), lo que desvirtúa totalmente el sentido de la Fiesta…El autor se dirigió a la audiencia como “el símbolo de la resistencia”, por ser Cataluña (y Barcelona) un territorio donde se prohibieron los toros, por vez primera en nuestro país. Un asunto prioritario es que estamos en una sociedad que vive de espaldas a a la muerte. “Los toros son un misterio, un ritual”-señaló Amón- en el que se produce la dicotomía sol-sombra, siendo esta última la que acaba prevaleciendo en la corrida de toros…”.
Se refirió también al concepto de héroe que simboliza el torero (“muy alejado a lo que nos decían en los telediarios: que éramos héroes ¡por quedarnos en casa durante la pandemia!…”) El autor sostiene en el libro que no es una lucha de un hombre contra un animal, sino la lucha del hombre con el hombre. También molesta a esta sociedad contradictoria la dimensión erótica y moral de la Fiesta. En este sentido, Amón hizo hincapié en una de las condiciones de los toreros, como es su “virilidad”. “En esta sociedad mojigata en la que vivimos, molesta que el centro de la tauromaquia sea la masculinidad. Y todavía se debe corregir el tabú que existe entre los toreros y la homosexualidad (como ocurre en el fútbol). Se confunde la virilidad con la homosexualidad”. Recordó el caso de Mondeño (remontándose a los años 60), que se fue a vivir con un fraile, tras retirarse. Y es que el término “virilidad” entronca dos conceptos que son valor y virtud. Yendo más allá, en la Fiesta el factor masculino es el toro, mientras que el femenino lo encarna el torero, y lo prueba el hecho de que lleve medias rosas, la forma con la que se adorna, y un traje de luces que resalta los rasgos básicamente masculinos…
A la Fiesta la definen dos cosas, según el periodista: la solemnidad y el misterio. Sólo una sociedad hipócrita y mojigata- sostuvo “puede denominar a una ciudad- localidad como Olot como “Amiga de los animales”, cuando paralelamente se matan 14.000 cerdos al día…”. No tiene sentido hablar de “derechos de los animales”, como se haría de los humanos, porque estos tienen, a su vez, obligaciones (y los animales no).
La sociedad actual se decanta claramente por el mamífero, preferiblemente la mascota, y el ejemplo es ver la cantidad de perros que son paseados por las calles (actualmente existen más perros, que niños menores de 12 años en España)…
Rubén Amón dijo que el principal enemigo hoy en día del toreo es el animalismo (más incluso que los políticos). “Estamos fundamentalmente ante un problema de libertad”. No cree que el espectáculo sea violento. Y se muestra en contra del calificativo de “Fiesta Nacional”, porque es una definición restrictiva, de la que se aprovechan y utilizan- a favor o en contra- Vox o Podemos. El periodista y escritor considera que todavía hay razones para la esperanza. Y no cree que haya que poner como argumentos para defender la Fiesta “el socorrido de que le gustaban a Picasso, o a otros artistas…Es una forma de autojustificarse, ante un espectáculo para adultos que se desarrolla con unos códigos, y al que se acude con entera libertad…”.Asistió una nutruida representación de aficionados, y cabe destacar la asistencia de la vicealcaldesa de Madrid Begoña Villacís.
Tras la conferencia hubo un interesante turno de preguntas, para dar así por concluida esta edición del Ciclo de Conferencias de la Casa de Madrid en Barcelona, por la que han pasado con brillantez: Marilén Barceló, Gerard Mas, Nicolás Sampedro, y el epílogo de Rubén Amón.









