Un cartel especial (y feo)

Sabido es, y la letra de la copla lo ha difundido a todo lo largo y ancho del universo mundo, que Sevilla tiene un color especial. Al margen de otras muchísimas virtudes y excelencias que la convierten en una de las ciudades más acogedoras, y bonitas, del planeta.


Paco Delgado

 

Pero también, y desde hace unos años -si bien sólo hay que atribuirlo a los responsables de la decisión final-, un criterio bastante curioso para la elección del cartel anunciador de su temporada taurina. Y aunque siempre se ha dicho que sobre gustos no hay nada escrito -falso-, la verdad es que lo elegido no ha terminado de convencer y, en muchos casos, hasta se podría hablar sin ambages y directamente de bodrio.

La semana pasada, pese a toda la incertidumbre y dudas sobre el inicio de la campaña, la empresa Pagés presentó su temporada 2021 para Sevilla, incluyendo la obra que servirá de soporte gráfico a la programación. Un cartel firmado por el polifacético artista neoyorquino Julián Schnabel, que alcanzó la fama por su serie “plate paintings”. Una ilustración que, pese a ser conocido su contenido con antelación, ha causado gran expectación y también polémica.

Sobre el autor de la obra, la nota de prensa emitida por la empresa Pagés comunicaba que “en sus lienzos de gran formato se mezclan técnicas, objetos, palabras y materiales, con resultados que se sitúan entre la figuración y la abstracción”, y añade que “en su obra pictórica Schnabel desliza imágenes y signos míticos, religiosos y privados ligados a su historia individual y a la historia del arte y de la cultura”.

Bueno, ellos son los que pagan y nadie les puede decir nada, por supuesto, pero sí que habría que recordar que la función primera de este tipo de obra es la de fijar y retener la atención del espectador que lo contempla para que reconozca y retenga el mensaje que contiene y lanza. El famoso grito en la pared. Y, francamente, lo de Schnabel, con todos mis respetos, hace que mires hacia otro lado… Sevilla tiene un color especial y un cartel especial, qué le vamos a hacer.

Y si el continente ha generado sus más y sus menos -como siempre sucede en estos casos, hay quien opina que eso lo podría haber hecho un niño, a lo que hay que recordar que fue Picasso quien dijo que estuvo trabajando toda una vida para llegar a pintar como un chiquillo…- , el contenido es asimismo controvertido. Principalmente por las ausencias, si bien las ferias -que hay valorar a posteriori y según cómo hayan ido-, se miden por las presencias… que son las que las hacen posibles.

De todas formas, y a priori, aún cuando se eche muy en falta a Ponce, a quien hay que valorar, al margen de sus tantas cualidades ya de todos conocidas, su esfuerzo y generosidad para con el toreo, y aparezcan nombres cuya implicación la pasada campaña fue prácticamente testimonial…-, y a Diego Ventura, cuyo apoderado desmiente al responsable de la confección del serial, el conjunto ofrece combinaciones muy atractivas, con muchas figuras presentes y el reto de Morante con Miuras, así como la presencia de otro de los grandes destacados del pasado año y que concita la esperanza de muchos, Juan Ortega.

Roca Rey, Pablo Aguado, Paco Ureña, Emilio de Justo, Manzanares, El Juli, Perera, Urdiales, Ferrera… son nombres que hacen que apetezca ir a los toros, aunque, a lo mejor, debería haber cundido el ejemplo de Morante y dejar muchos que se les anunciase con hierros de otras exigencias y con los que no es habitual verles. Es otro atractivo más que no se explota.

Pero ahora lo que es preciso es que la situación mejore y se autorice ese aforo que se pide como inexcusable para la celebración de la feria y este acontecimiento, que sería de vital importancia para la recuperación de la normalidad, no se quede en su anuncio. Aunque tenga un cartel tan feo. O especial.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…