Grande e incomprendido Tinín

Sí, ha sido grande, José Manuel Inchausti “Tinín”….
Con sus “diabluras” incluidas. Un personaje que aportó mucho y muy bueno, al toreo y a la vida.

Juan Miguel Núñez

Notable y singular figura. En su trayectoria artistica, con unos primeros pasos realmente geniales, hay capítulos enteros verdaderamente prodigiosos, no obstante, aquella celebridad fue perdiendo sus hojas más brillantes conforme maduraba.
Una carrera al revés la de “Tinín: en la que acabó imponiéndose la sinrazón; pues no se concibe que con tan exitosos principios no llegara a mejores cimas que las de las tareas aparentemente menores que acabó desempeñando dentro del “sistema”.
¿Cuestión de personalidad marcada por ese punto entre lo castizo y jocoso que muchos quisieron malinterpretar como desafío y descaro?
“Tinín” fue un grandioso torero, hay que empezar por ahí su biografía, y lo corroboran sus triunfos arrolladores en plazas y ferias de primera categoría. Otro día hablaré de sus tardes de gloria, de orejas a mansalva en Madrid y Sevilla, por ejemplo, lo que hizo que pusiera la vista en él la todopoderosa casa Chopera, que administró el arranque de su carrera. Y en esta estapa me voy a detener sólo para “glosar”  la pésima afición de los maestrantes de la capital andaluza, que durante un tiempo decidían junto con el presidente del festejo quienes salían a hombros por la Puerta del Príncipe; pues ocurrió que se la negaron en su presentación de novillero tras cortar tres orejas. Fue cuando el orgullo y el ingenio empujaron a “Tinín” a saltar la barrera para irse andando de la plaza, ¡pero por la mismísima y cotizada Puerta del Príncipe!
Ocurrencias como ésta hicieron que muchos, incluso él mismo -qué paradójica ironía-, quisieran presentarlo como un personaje atrevido y hasta algo temible. Pero, en absoluto. “Tinín” fue, hay que resumir, un alma de lo más cándida.
De manera que en el global de su vida pudo más el revés de la injusticia. Pues fue su personalidad en la calle, con ese punto que tenía entre lo cheli y descarado, lo que no supieron interpretar quienes no le conocían en profundidad y al final decidieron erróneamente su futuro. A los que le tratamos de cerca y bien, nos queda su amoroso recuerdo. Descansa en paz, José Manuel, maestro y amigo.