Corría la mitad de los años 80 del pasado siglo, cuando la plaza de toros de Valencia recuperaba, en cierta manera, el tradicional festejo en torno al 12 de octubre y que tanta fama tuvo en su momento.

Vicente Sobrino
Fecha, otrora, considerada como la del cierre oficial de la campaña taurina. Los festejos del día del Pilar, o cercanos a la fecha, siempre tuvieron especial color en el coso valenciano. Lejos en el tiempo quedan aquellos 12 de octubre que la historia de esta plaza los recoge como memorables: en 1950 la alternativa de Aparicio y Litri; en 1952, la de Pedrés y, posteriormente, otras de menos pantalla, pero que servían para cerrar con honores dada temporada. Con el tiempo se descuidó la fecha, que no dejaba de ser una más al cabo de la temporada. Cuando el 9 de octubre se declaró como el Día de la Comunitat, junto al 12, se juntaban dos fechas festivas que daban pie a la celebración de festejos taurinos que pusieran colofón de tinte especial a cada campaña.
Pero fue en 1988 cuando nació a efectos oficiales la llamada Mini-Feria de la Comunitat, en esta ocasión en torno al 9 de Octubre, Día de la Comunitat Valenciana. Por entonces regentaba la plaza de toros la empresa Valencia Taurina S.A., cuya cabeza visible en ese momento era Andrés Hernando. Empresa, por cierto, de nefasto recuerdo por lo que sucedió pocos años después.
Una nueva feria alumbraba, pues, en la plaza de Valencia, que suponía la tercera tras las Fallas y la Feria de Julio. Todo un lujo. La única plaza en el mundo capaz de reunir tres ferias en una misma temporada. Aquella primera edición (1988), anunció dos corridas de toros y otras tantas novilladas. En la segunda de las corridas actuaron mano a mano Víctor Mendes y El Soro, con un resultado artístico muy pobre; mientras que en la segunda de las novilladas, a beneficio de la Asociación de la Prensa, lo hicieron también vis a vis Víctor Manuel Blázquez y Enrique Ponce. Fue el inicio de lo que prometía ser un serial interesante y colofón de campaña a nivel de lo que es y ha sido la plaza de Valencia. Y en sus principios, mantuvo la categoría y la esencia de su nacimiento…
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