Estamos en época del coronaví, estamos en la Guía de la Reconstrucción, en los muchos certámenes de Escuelas Taurinas y similares abriendo paso a los novilleros principiantes que tienen condiciones, en los esfuerzos de empresarios organizando espectáculos desde hace meses, preferentemente en plazas de 3ª y con casi todo en contra, para demostrar que el mundo del toro está vivo, con la impagable ayuda de las televisiones, especialmente Canal Sur, Movistar Toros y Castilla-La Mancha.

Ricardo Díaz-Manresa
Enrique Ponce echándose a la espalda esta minitemporada tan extraña y dando la cara en muchos de los festejos, para ayudar, para promocionar, para publicitar, para llamar la atención del mundo no taurino. Olvidando su condición de figura del toreo, de figura histórica además. Dejando a un lado cachés, dinero, exigencias…Toreando por el toreo.
Y, mientras, el otro, José Tomás, parece embalsamado. No ha dicho ni pío. Y no tiene perdón porque tres o cuatro actuaciones suya habrían removidos las aguas, como en el Jordán como en el Nilo. Quiere mucho al espectáculo, mucho, pero mucho, mucho, mucho más a él.
Lo que va de Enrique Ponce a JoséTomás ahora. Lo que iba antes se concreta en esta afirmación : donde Ponce pone la muleta, JT el cuerpo. Nadie va a negar que las cercanías del de Galapagar eran más cercanas que las del de Chiva, pero eso no es todo. Sin embargo hay por ahí un mano a mano pendiente, pedido por Ponce y nunca atendido. Sin miedo a la locura que desata su contrincante, ni a su popularidad, ni a los medios informativos que le han dado por él sin lógica ni coherencia, y a la gran masa que le sigue y que se desplaza a donde sea para verlo, si es que hay alguna ocasión. Ya se sabe que el pueblo español es muy caprichoso y los caprichos pueden ser justos o injustos. Ese pueblo del que dicen que vota en paz, en libertad y en inteligencia…
Lo que va de Enrique Ponce a José Tomás es que el primero ha dado siempre la cara como ahora, y la dará en el futuro, en todas las ferias de primera, con el toro, en el gran circuito, en las corridas de la responsabilidad, en España y en América y haciendo temporadas completas uno y otro año mientras que JT se ha dedicado a sus festivales vestido de luces, con su toro, con actuaciones que sobran en número con los dedos de una mano (y hasta la mano), con cartelitos de cuatro para mí y haciéndose acompañar por un rejoneador… Sin comentarios.
Y ahora lo que va de uno a otro es que donde Ponce da la cara y de frente, 16 tardes en esta situación extraña del coronaví, JT pone la espalda. Ni una. Cara uno y espalda el otro. También sin comentarios.
Los dos coinciden, ahora también, por los amores, en los papeles, en los micrófonos, y EnriqueE , además, y mucho, demasiado, en las teles. Aquí, JT el escondido, será más discreto. Ponce no lo ha sido nada y muchísimos están sorprendidos. No se lo esperaban. Nadie es perfecto, aunque algunos lo creían.









