Por el “Camino” de mi afición

Corría una tarde de principios del mes de octubre de 1959, cuando mi padre, al salir del trabajo, se acercó al antiguo café de la plaza de toros, adosado a la misma y que desapareció cuando la reforma de 1968, para pasar un rato con Eduardo Rodríguez Cruz, antiguo novillero, y con el que mantenía una buena amistad desde los tiempos en que Eduardo buscaba la gloria en los ruedos.   

 

Vicente Sobrino

Eduardo Rodríguez Cruz, fue novillero en la mitad de los años 30 y que la guerra civil frustró, como a tantos otros, su prometedora carrera taurina. Eduardo tuvo muy buen ambiente en Valencia en aquellos años 30, cuando su afición vibraba con novilleros como Rafael Ponce “Rafaelillo”, Ventura Núñez “Venturita”, Jaime Pericás y un mexicano llamado Arturo Álvarez que tuvo un espectacular debut. De todos ellos fue con este último con quien Eduardo Rodríguez Cruz tuvo una cierta rivalidad, que fue a menos porque las actuaciones de ambos diestros tampoco mantuvieron el nivel del principio.

La conversación entre mi padre y Eduardo derivó muy pronto hacia la novillada anunciada para el inminente 12 de octubre en Valencia. “Debuta un muchacho sevillano que se llama Paco Camino, que viene de triunfar repetidamente en Zaragoza. Me han hablado mucho y bien de él”, le comentó Eduardo a mi padre. Y, lógicamente, aquel 12 de octubre fui con mi padre a los toros. “Vamos a ver qué tal este novillero del que tan bien me ha hablado Eduardo”, me decía mi padre. Con el debutante hicieron el paseíllo Paco Pastor y Miguel Lloret “Miguelillo”, que lidiaron una novillada del Duque de Pinohermoso. Pastor, novillero nacido en la valenciana Oliva y sobrino de José Pastor, antiguo matador valenciano, fue un torero valiente, honrado, que tomó la alternativa e incluso llegó a confirmar en Madrid. Por su parte, Miguelillo, con su ambiente entre la afición local, no pasó  al escalafón superior. Y Paco Camino…

No sé por qué, tendrá su explicación, pero hay recuerdos de la infancia, de la adolescencia o de la juventud que se mantienen en la memoria por encima de sucesos más recientes. Y entre esos recuerdos que se mantienen vigentes en la memoria, está aquel debut de Camino en Valencia. Lo recuerdo vestido de azul, en tono marino, y oro. Y recuerdo la voltereta que sufrió al hacer un quite por chicuelinas en el quinto de la tarde. Y recuerdo que su toreo me entró por los ojos y me llegó hasta el corazón. Y recuerdo que al acabar la novillada le dije a mi padre, “a partir de ahora soy de Paco Camino”. Con tan solo nueve años de edad, ya tenía mi torero favorito. De Camino fui. Y a partir de entonces pocas veces me perdí una actuación suya en mi tierra.

Por supuesto que para las Fallas del 60 ya tenía en mente no perderme la actuación de Camino. En Fallas, precisamente un tiempo en el que de pequeño yo no salía de casa por mi pánico a las tracas. Por eso hasta que no fui adolescente las corridas de Fallas estaban de más para mí. Pero aquellas Fallas del 60 fueron especiales y me atreví a salir de casa solo para ver a Camino en la primera de las dos novilladas que toreó en aquella feria. Por suerte para mí, solo esa primera novillada caía en plenas Fallas, el 17, porque la segunda fue el día 20, una vez quemados los monumentos falleros y la normalidad volvía a la ciudad. De aquellas dos novilladas, por cierto en tardes que recuerdo de climatología muy nubosa, volvió a secuestrarme el toreo de Camino. En ambas Camino triunfó clamorosamente, cortando dos orejas y rabo la primera tarde y tres y otro rabo en la segunda. Por cierto, lo sentí como un regalo especial hacia mi que Camino lidiara la segunda tarde hasta el sobrero, un novillo de Soto de la Fuente, ganadería muy habitual en Valencia por aquel entonces. Pero aún deslumbrado por el que se había convertido en mi ídolo, otro de los recuerdos que me impactaron fue la gravísima cogida sufrida por Josele la primera de las dos novilladas. Finalizada la segunda novillada fallera, ya comencé a contar los días en que volviera a ser anunciado Camino en las siguientes novilladas que por aquel entonces se daban en Valencia todos los domingos.

Pero no hubo más. Camino no toreó más novilladas en Valencia. Con solo tres, había conquistado a la afición. No hubo más novilladas con el nombre de Paco Camino, porque la empresa Alegre y Puchades, con el inolvidable Pepe Barceló como gerente, aprovecharon el ambiente creado por el de Camas para, casi sin esperarlo, anunciar su alternativa, un mes después de aquellas Fallas.

El Domingo de Resurrección no ha sido nunca una fecha marcada en el calendario taurino de la temporada en Valencia. Pero en aquel 1960 lo fue. Y de qué manera. Se programó la Corrida de la Prensa con el acontecimiento de la alternativa de Paco Camino. Obvio decir que cuando me enteré, di saltos de alegría porque no me iba a perder por nada del mundo el paso a matador de toros de mi ídolo. Y eso que era una fecha para los que vivíamos y vivíamos en la zona Marítima de Valencia, muy señalada: era el Domingo de Gloria, cuando la Semana Santa Marinera de Valencia, a la que tan vinculado estaba y sigo estando, cerraba sus procesiones con el tradicional Desfile de Resurrección. Y apenas finalizada aquel último acto de la Semana Santa, el tiempo justo para comer y marchar con mi padre a la plaza de toros. Muchas veces, sobre todo de pequeño y adolescente, sentí especial ilusión por ir a los toros. Pero aquella tarde era más especial si cabe. Y la ilusión por ver aquella corrida superaba todo lo sentido antes.

La tarde de aquel 17 de abril fue soleada. Con el sol de una primavera valenciana luminosa, mediterránea y prometedora. Recuerdo que nos sentamos en tendido de sol, entre la puerta de cuadrillas y toriles. Mi padre y yo. Jaime Ostos y Mondeño acompañaron a Camino en tan especial tarde, mientras los toros fueron de Urquijo. Posiblemente el momento más emotivo para mí fue el de la ceremonia de alternativa, cuando Ostos, en presencia de Mondeño, entregó muleta y espada al nuevo matador. ¿Era posible que yo estuviera viviendo en directo aquel acontecimiento? Sí. Era posible; fue posible. Uno de los momentos que guardo en la memoria de cuando tan solo tenía 10 años. Un recuerdo que permanece en mi memoria como si hubiera ocurrido hace un par de días.

Camino, hace sesenta años. Al cabo de muchos años, ejerciendo ya el periodismo taurino, tuve la ocasión de entrevistar en directo y por primera vez a Paco Camino. Fue a mediodía del 14 de marzo de 1982, el día de la alternativa de El Soro. Me impresionó el cumplir un sueño de conocer personalmente a mi ídolo. Aquella tarde fue la postrera actuación de Paco Camino en Valencia. Y fue, también, la primera vez que lo entrevisté. Me temblaban las piernas.

Nació en Valencia en 1950.
De 1993, sigue en la actualidad en formato digital. Diario “El País”.

De 2002, sigue en la actualidad. Corresponsal taurino en la Comunitat Valenciana.

Ha escrito los libros “Memoria de Luces”, trilogía, historia de la plaza de toros de Valencia (1857 a 2000). “Antología poética de Rafael Duyos”, semblanza biográfica, (Diputación de Valencia, 2009); Colección “Mestres/Maestros” (Diputación de Valencias), seis volúmenes sobre las figuras del toreo valenciano, junto a Pepe Luis Benlloch. “El espacio y sus personajes” (Diputación de Valencia, 1997), multidisciplinar; “150 años de la plaza de toros de Valencia” (Diputación de Valencia, 2009), multidisciplinar; “Manuel Granero, una leyenda” (Diputación de Valencia, catálogo 2022, con motivo de la exposición del mismo título de la que fue comisario. “Historia de la Feria taurina de Fallas” (Diputación de Valencia / Avance Taurino, catálogo, 2014), exposición comisariada junto a Paco Delgado; “25 años de Avance Taurino” (Avance de Publicidad). “La huella escrita”, 40 años de periodismo taurino (Avance de Publicidad).

Artículos y colaboraciones en distintas publicaciones de ámbito público y privado, libros de fiestas (Libro Oficial de la Semana Santa Marinera de Valencia), etc.

Charlas, coloquios, conferencias, mesas redondas, en distintos puntos de la geografía española.

Presentador de eventos: conciertos de música y otros. Autor de diversos prólogos de libros de temática variada.

Miembro asociado de la Unió de Periodistes Valencians, con el número 123.