Cultura taurina-. Carlos Albarrán El Buñolero

Se cumplen doscientos años del nacimiento de un personaje que protagonizó el Madrid taurino del siglo XIX y a quien Ignacio Zuloaga inmortalizó en un célebre cuadro.

Enrique Amat

Nacido en Madrid el 28 de noviembre de 1819, Carlos Albarrán El Buñolero  hacia 1844 comenzó a ejercer tal función en las plazas de toros de Madrid, cargo que desempeñó hasta el 2 de agosto de 1903.

Desde muy joven mostró gran afición al toreo, abandonando su primitivo oficio, el de buñolero. Comenzó a tomar parte en algunas corridas y capeas de las que se celebraban por los pueblos de los alrededores de Madrid, si bien no pasó de actuar en mojigangas y la lidia de novillos embolados. También se ajustaba en ocasiones como banderillero en las cuadrillas de principiantes como Gabriel Caballero Patolas y Manuel Vidales el Pintor.

Ante su fracaso como aspirante a coletudo, decidió que aquello no era lo suyo y aseguraba: “cuando me percaté de que no servía pá torero, me agarré al cerrojo”.

Cuando en 1843 se retiró de chulo de toriles el célebre mono Ramón Bonillo Ramoncillo,. solicitó la plaza de portero de toriles de la plaza de toros de Madrid, la de la Puerta de Alcalá, pasando a ocupar la vacante que dejó el popular Ramoncillo. Sus funciones, además del mencionado cargo de dar suelta a los toros abriendo la puerta del toril, eran las de fijar los carteles de las corridas y de ordenanza del administrador de la plaza. Y se le veía con su cubo de engrudo y su brocha pegando carteles de toros por las paredes y tabernas de los barrios bajos de Madrid.

Carlos Albarrán fue el último a quien se vio utilizar aquellos grupos de perros de presa que se azuzaban contra los toros cobardes, y el último que exhibió la famosa media luna de acero embutida en una garrocha, que se empleaba para desjarretar a las reses, y para avisar a los matadores que había transcurrido el tiempo reglamentario para matar al toro.

Hasta su jubilación, en 1903, estuvo sesenta años de servicio. Se cuenta que dio salida a más de dieciocho mil toros, que “actuó” en más de tres mil corridas y que fue testigo de la alternativa de ciento un matadores de toros, desde Cúchares hasta Vicente Pastor. Y fue él fue quien abrió la puerta para que saliesen a la arena los toros que acabaron con la vida de Pepete, (Jocinero), de Mariano Canet Llusío, (Chocero), de El Pollo, (Valenciano) y de Manuel García Espartero (Perdigón)

Soltó al ruedo toros destinados a ser lidiados por toreros como Desperdicios,  Cayetano Sanz, Manuel Díaz Lavi, Cúchares, Cara Ancha, Gordito, Bocanegra, Cayetano Sanz, El Tato, Rafael Molina Lagartijo, Salvador Sánchez Frascuelo, El Gallo, Luis Mazantini, Guerrita, Antonio Reverte, Antonio Fuentes, Algabeño, Ricardo Torres Bombita y Machaquito. Toda una época.

El mayor percance de su larga vida torera lo sufrió el 1 de julio de 1860. Ese día se lidiaron cuatro toros de Vicente Martínez y otros cuatro del Marqués de Saltillo. Uno de los Saltillo, Tejón, negro bragado y corniabierto, saltó al callejón cerca de la puerta de Madrid, próximo al sitio donde se encontraba el Buñolero.

Trató de huir subiéndose al tendido 1, pero cuando estaba agarrado a las maromas para trepar, el bicho hizo por él y lo derribó. Por fortuna sólo le ocasionó la rotura del brazo izquierdo, fractura de la que tardó bastante en curar. Al toro lo mató El Tato de una estocada.

El día 14 de junio de 1896 tuvo el honor de abrir la puerta a un “tocayo” suyo, valga la expresión. Fue este el toro Buñolero, número 44, de Ibarra, negro zaino y delantero de cuerna, de cuya lidia y muerte se encargó Ricardo Torres Bombita.

Carlos gozó de la amistad del pintor Ignacio Zuloaga, quien le retrató en 1901, cuando tenía ya ochenta y dos años, y con el traje de luces que se ponía para las corridas. Un terno negro y con el oro de una tonalidad ya muy desvaída.

En la corrida celebrada el día 2 de agosto de 1903 descorrió por última vez el cerrojo de la puerta de chiqueros de la plaza de Madrid. El último animal al que abrió su salida al ruedo fue el novillo Chimeneo, de Antonio Guerra. Un ejemplar berrendo en negro, botinero y delantero de pitones, que mató Manuel García Revertito, ya que su matador,  Emilio Soler Canario, fue cogido e su primero. En la siguiente corrida que se celebró, el día 9 de agosto, recogió las llaves del toril de manos del alguacilillo, pero ya no abrió el portón.

Falleció en Madrid a las cinco de la mañana del día 27 de febrero de 1910, a los noventa años.

Nacido en Valencia en 1959. Ha desempeñado su labor en diversos medios de comunicación como Radio Nacional de España, Hoja del Lunes, EL SOL, El Toreo, Toros 92, 6 toros 6, El Taurino Gráfico, El Ruedo, La Lidia, Tendido Alto y LEVANTE EMV, aquí desde 1989 hasta 2016.

Es autor de más de veinte libros de temática taurina y es comisario de la exposición permanente del Museo Taurino de Valencia.

Ha pronunciado conferencias en las sedes del Instituto Cervantes de Beirut, Amman, El Cairo, Casablanca, Almaty, Sofía y los Clubs Taurinos de Londres y Nueva York.

Desde el año 2012 dirige el Foro Taurino del Casino de Agricultura de Valencia y dirige el programa Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.

En la actualidad es redactor en los portales Avance Taurino y Tauroimagenplus, así como en la revista de la Unión de Federaciones Taurinas de España (UFTAE) y colabora en el programa de radio “Toros con El Soro” de Intereconomía Radio y El Remolino de Ocho TV.

Desde septiembre 2019 dirige el programa Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.