Curro Díaz, al natural, hizo lo más destacado de la tarde.
Madrid. Miguel Ángel Herráiz.
Las Ventas, 6 de octubre de 2019. Feria de otoño. Quinta de abono.
Más de tres cuartos de entrada
Toros de Adolfo Martín
Curro Díaz, silencio y ovación
López Chaves, silencio y silencio
Manuel Escribano, silencio y silencio
Curro Díaz recibió a su serio y cornipaso primero con tres verónicas cargando la suerte instrumentadas con su sello de especial torería. A la muleta llegó con escasa fuerza y poco recorrido quedándose parado al final de un remate, parada que repitió por el otro pitón y que dificultó el lucimiento aunque Curro estuvo voluntarioso pero nada pudo hacer por la sosería, falta de fuelle y carencia del transmisión del astado. Mató de estocada y descabello. Silencio. Pitos al toro en el arrastre. A su largo segundo le hizo un notable quite por delantales López Chaves. En la muleta comenzó a humillar y Curro toreó por ambos pitones realizando un excelente cambio de mano. Por el derecho el recorrido era corto y cambió de pitón colocándose en el sitio y consiguiendo unos naturales lentos, profundos, importantes, con transmisión, duende y remates por bajo. Mató de pinchazo y estocada. Ovación. Aplausos al toro en el arrastre.
López Chaves tuvo un primero que fue protestado por pequeño y perder las manos en varias ocasiones al que se cuidó en varas. Chaves demostró actitud pero la escasez de fuerza, casta y raza solo le permitió templar alguno por el pitón izquierdo y sin rematar por abajo. Mató de tres pinchazos y estocada honda. Silencio. El toro fue pitado en el arrastre. Su segundo manseó de salida y volvió tres veces a chiqueros hasta que Chaves consiguió llevarle con esfuerzo y oficio hasta los medios. En la muleta embistió sin entrega, con la cara alta y poco recorrido pero el conocimiento, las ganas, buena colocación y la experiencia lidiadora consiguieron alargar la embestida y ligar, a veces, pero sin posibilidad de rematar atrás. Mató de pinchazo y estocada caída. Silencio. Pitos al toro en el arrastre.
Manuel Escribano recibió a su astifino y hondo primero a porta gayola tragando mucho porque miró, esperó, y embistió andando teniendo que tirarse al suelo para no ser cogido. Fue difícil de banderillear y Manuel tuvo que pasar cuatro veces. En la muleta gazapeaba, medía, punteaba el engaño y derrotaba pero Manuel le toreó por ambos pitones derrochando valor y técnica hasta conseguir poderle. Mató de estocada e incomprensiblemente su labor solo mereció silencio por parte del público. Pitos al toro en el arrastre. Saludó también a porta gayola a su serio y feo segundo. Arriesgó en banderillas y aplaudieron el último y peligroso par en tablas al quiebro y violín. En la muleta embestía a media altura, sin transmisión y se paraba, aún así hizo el esfuerzo y dio naturales de buena factura. Mató de estocada caída. Silencio. Pitos al toro en el arrastre.









