¡Vivan los toros!
La verdad es que el día de hoy lo quería dedicar a descansar, después de unas jornadas intensas de trabajo, de esas que te reconcilian contigo mismo y tu capacidad personal y profesional, de las que te hacen sentir el zarpazo de la responsabilidad por coherencia entre lo que sientes, piensas y predicas. Por un sentido de la ética que está instalado en el ADN de aquellas personas que entienden que para avanzar hay que enfrentarse a la vida, a los miedos y abandonar las zonas de confort para abrir caminos, sobre sendas peligrosas, que diría Loud Red, para que otros avancen sin tener que desbrozar el camino.
Como decía, sólo deseaba descansar y salí de buena mañana a caminar por los caminos de la huerta y los naranjos, que aún sin estar en flor despiden un leve aroma a azahar de vida. De una vida que empieza a no ser rentable y comienza a desaparecer paulatinamente ante otras plantaciones mas lucrativas; cosas de la vida y de la adaptación a los tiempos que no saben de poesía ni de románticas metáforas entorno a los olores sutiles, planos o profundos.
Descanso obligado y reflexivo que me impone la paz que busca el espíritu alterado por la turbulencia inquieta de la creatividad buscada para alterar las cosas que pretendo sean de otra manera, para crecer, para hacer algo que no me lleve directamente a lo anteriormente explorado y anquilosado. Descansando de ideas estaba hasta que me crucé con unas noticias desalentadoras, inauditas hoy día; veía atónito, tan atónito como yo mismo ignoraba que podía llegar a conseguir estar, casi entro en dimensiones místicas, por momentos pensé alcanzar el misticismo del mismísimo San Juan de la Cruz. Cómo poder definir lo que mis ojos veían en las imágenes en movimiento de la prensa digital: Personas, jóvenes enfrentados entre ellos, golpes despiadados, patadas a la cabeza de una persona ya abatida en el suelo, sillas que se estrellan contra otras personas, braceos de extremidades, las que fueran y puedan en esos momentos, proyectiles que cruzan un estadio pretendiendo herir a otros jóvenes. Jóvenes de países supuestamente desarrollados y supuestamente del primer mundo. Jóvenes que, en principio, iban a disfrutar de un partido de fútbol. Sinceramente quisiera seguir describiendo todo lo que ví y lo que me trasmitían aquellas imágenes, pero me niego porque según las recuerdo sufro y sufro por la barbarie humana, por la sinrazón de la violencia humana ante el ser humano, pero sufro mucho mas cuando este ejemplo, como el del tiroteo ocurrido en EEUU en un lugar de diversión, unas personas que lo único que hacían era divertirse, me hace ver cara a cara la doble moral que nos impone la sociedad, esa que pretende ser correcta, correctísima: la que nos vende juegos donde hay que matar para triunfar, la que nos enseña la muerte humana en los noticieros del prim time porque es lo que vende mas que la competencia, la que riñe ,a la vez que desvía responsabilidades, para no afectar a un campeonato de altísimos rendimientos económicos y que afectan al prestigio del país organizador: un país del G7 !! Si fuera un país africano…
Hoy solamente quería descansar y reposar mi estado de ánimo para llevarlo de nuevo a las sendas de la reflexión constructiva y sin embargo no me puedo resistir a efectuarme la pregunta que nace de mi herida secular: ¿ Donde cojones están los partidos humanistas- animalistas ? ¿Que coño hacía la Señora Colau en la final de la copa del Rey? Un espectáculo senofóbico donde se potencian las rencillas y odios hacia el contrario.
Me produce rabia y furor que, bajo mi criterio, toda esta gentuza moral sea capaz de predicar las bondades humanistas- animalistas y luego no tengan valor ( no, no voy a recordar la matanza de los corderos de alguna confesión religiosa, eso sería ya otro cantar y altura que esta gente no posee) para enfrentarse a lo que es verdaderamente el crimen gratuito: el asesinato de la cultura y la moral de un pueblo que necesita al toro en su entorno para seguir avanzando en su vida.
Yo prefiero ver el enfrentamiento noble del hombre, en todas sus variantes, con el toro a participar de esta falacia de la sociedad actual.
Viva la Tauromaquia siempre!!
Paco Villaverde









