Un gran foco de la actualidad es el famoso bombo de la feria de Otoño, muy cerca ya el anunciado sorteo. A muchísimos se les ha subido la idea a la cabeza y la comentan. Será por los fuertes calores que estamos padeciendo.
Ricardo Díaz-Manresa
Y es que sortear ganaderías y toreros es una gran idea. Tanto, que suena a perfecta. Todos los toreros iguales ante el toro. Y todas las ganaderías para todo el escalafón torero. Sin distinciones.
Idea sublime pero inviable.
Para entrar en el bombo de otoño se está contratando o se están apuntando determinados toreros que se entregarán en manos de la suerte o porque lo necesitan o porque les apetece para pintar algo más. O para que hablen de ellos. Las figuras, ni hablar. O muy difícilmente.
Y los carteles que vayan a salir de ese sorteo pueden gustar o no a los abonados, con el peligro que eso encierra. Que los abonados llevan años con la mosca en la oreja. Y la cifra baja cada feria.
Los ingenuos o idealistas están soñando desde hace años con una Federación Nacional del Toreo parecida a la Federación Española de Fútbol, con mano para imponer su autoridad y que hagan lo que se les diga.
La Nacional del Toreo podría defender en serio todo lo relativo al espectáculo, dentro y fuera de los ruedos, pero nunca imponer y menos un sorteo que en el caso de Madrid será totalmente voluntario.
Los del fútbol mandan porque son grupos o sociedades, que dependen de la propiedad de una persona, de los socios en comunidad o de esos socios propietarios de pequeñas participaciones o acciones. Y esos clubes mandan en los grupos de futbolistas a los que pagan desde muy bien hasta regular o mal. Pero pagan. Los contratos son por al menos una temporada o varias bajo la disciplina de un equipo.
Y por eso aceptan clubes y futbolistas sorteos y sanciones. Y fechas y todo lo que es necesario para el desarrollo de las competiciones.
Y además los árbitros son dioses y mandan demasiado y casi siempre quedan impunes.
Y todos bajo la disciplina férrea de un federación nacional y esta a su vez de una europea o mundial.
Corre mucho dinero de la tele, de la publicidad, de las taquillas, de los abonados y esa es la causa de que todos obedezcan, estén o no de acuerdo. Dinero a espuertas: cada año se vende la transmisión de los partidos de la liga española y demás partidos importantes a televisiones extranjeras que pagan dinerales.
Lo de los toros no tiene nada que ver. Vaya usted a decirle a una persona individual como es el torero que debe salir a jugarse la vida ante un toro determinado, si no quiere o no entra en sus planes. Y sólo porque lo decida un sorteo. Y no tiene quien le mande. Sólo podría sufrir represalias de empresarios o apoderados.
Es inviable. Nos tendremos que aguantar –en todo caso-con sorteos de segunda o tercera categoría. Que no tienen ni morbo.
¿Todos al bombo en un San Isidro?. Miau.
No creo que lo veamos.









