Grandes faenas de Robleño y Bolívar en una interesante corrida de José Escolar

El segundo, “Cuidadoso” y el sexto, “Chupetero” fueron los mejores toros del encierro, con emoción, humillación y transmisión; Rafaelillo, sin opciones.

Madrid, 5 de junio 2018. 29ª de San Isidro. Más de media entrada.

Toros de José Escolar, bajos, hondos, imponentes y bien presentados, de bella lámina, aplaudido en el arrastre el segundo, con movilidad y transmisión. Exigentes, con humillación en general. Ovación en el arrastre al sexto, buen toro, con humillación, recorrido y transmisión.

Rafaelillo (Nazareno y oro), silencio en ambos.

Fernando Robleño (Grana y azabache), ovación y silencio.

Luis Bolívar (Azul noche y oro), silencio y ovación.

 

Paloma Moreno.

Volvió Rafaelillo a Madrid después de la miurada y le tocó en suerte el primero de José Escolar, que se movió en los  primeros tercios, con poder en banderillas. En la muleta embistió descompuesto y le costó emplearse en la  franela. Fue perdiendo recorrido y acortando el viaje, tirando de él el murciano a pesar de las pocas opciones. Reponía y fue a más en complicado antes de terminar con él fallando a espadas, pero habiéndose mostrado solvente y dispuesto. Al cuarto lo recibió Rafaelillosacándoselo hacia los medios con torería . En varas se empleó en el primer encuentro embistiendo con la cara alta fallando el picador. Espero en banderillas y repuso en la  muleta, acortando su recorrido. Humillaba el de Escolar, más largo por el izquierdo. Por el pitón derecho acortaba el viaje y fue parándose, sin opciones. Pinchó y dejó una estocada un punto caída, que requirió de un golpe de descabello. Se despidió silenciado de un San Isidro sin opciones.

El segundo salió buscando tablas, lo recibió Fernando Robleño moviéndose el astado. Se empleó en el caballo, aunque algo sosote. Protestaron al palco al cambiar el tercio de banderillas con tres palos colocados en el astado. Toreó con temple Robleño, que embistió el de Escolar humillando con repetición y bondad. Entregado el diestro, fue tirando del astado con despaciosidad y poder. Repuso en ocasiones, le fue entendiendo Robleño, que firmó una actuación larga y de gusto, de menos a más que aunque sonó un aviso, dejó una estocada y saludó una fuerte ovación, siendo aplaudido el de Escolar en el arrastre. Al quinto lo saludó Robleño con poder y torería, antes de colocarlo al caballo, donde se dejó pegar sin demasiada entrega. Acortó y esperó en banderillas. Comenzó la faena midiendo y embistiendo protestó y fijo en el torero. Robleño estuvo dispuesto y firme en una faena exigente y a más en complicada por la condición del de Escolar. Lo intentó intentando sacar algún muletazo en vano. Una estocada casi entera algo delantera terminó con el quinto.

Luis Bolívar saludó al tercero, que embistió con corto recorrido en los primeros tercios y anduvo suelto en el caballo, sin emplearse demasiado y cayendo abajo el segundo puyazo. Destacó el par de Fernando Sánchez dejándose ver de forma muy torera. El colombiano lo intentó por ambos pitones, embistiendo el tercero a media altura y sin apenas transmisión por el pitón zurdo. De uno en uno dejó algunos muletazos, sin eco en los tendidos aunque destacó su disposición. Firmó una estocada y fue silenciado. Cerró la tarde Chupetero, aplaudido de salida, que humilló y embistió con emoción al capote de Bolívar estirándose a la verónica. Lo colocó largo en el caballo, que no atinó el picador con la vara en el primer encuentro. Volvió a dejarlo en los medios, acortó su distancia al caballo y volvió a fallar el picador. Con torería lo colocó de nuevo el colombiano dejando esta vez un buen puyazo. Se lució la cuadrilla en banderillas, desmonterándose. Brindó al público Bolívar y dejó una primera serie sobre el lado derecho, más corto en algún muletazo aunque por el pitón zurdo transmitió más luciéndose el colombiano al natural. Se entregó y fue templando la embestida del sexto, que humilló y embistió largo. Se entregó Bolívar y con él, entró la plaza en el faena. Asentado el diestro firmó una faena a más y exprimió las condiciones del buen Escolar, con fijeza y transmisión, mejor por el pitón derecho. Se tiró a matarlo con entrega y aunque cayó arriba la espada, tardó en caer el astado y requirió de dos descabellos. Recibió una gran ovación en el arrastre y otra el torero, que dejó una actuación.