Nombrecitos torerísimos

Tristán, Bruno, Kevin, Iker, Esaú, Saúl, Samuel, Isaac, Dennis, Tarik, Fauro, Aarón, Rubén, Izan, Erik, Nek, Fabio, Joel, Noel, Gorka… Y largo etc. Estos son nombres nuevos que hemos visto o podremos ver en el futuro en los carteles de la tauromaquia moderna.

 

 

Que cada uno opine lo que quiera tras ver olvidados a los clásicos de toda la vida como Antonio, José, Manuel, Francisco, Juan… Los de siempre.

Son los tiempos que corren y la moda por bautizarlos con nombres rarísimos o, por lo menos, alejadísimos del toreo… Se creen los progenitores que destacarán más fácilmente con estos nombrecitos tan raros en la cartelería de ferias.

Seguramente desconocen que a cada uno es lo que es por sus hechos y su personalidad, no por el nombre. No saben que el periodista más popular en España en los últimos 80 años se llama José María García. O sea, José y María y García. Y con apellidos como González, Rodríguez y Sánchez, tan vulgares, han llegado, eso sí desgraciadamente, tres españoles a la presidencia del Gobierno.

Ver un cartel de Antonios como Antonio Bienvenida, Antonio Ordóñez y Antonio Borrero “Chamaco” sería hoy un milagro. Abundaban los José, Santiago, Juan, Manuel sustituídos ahora por la lista que encabeza este artículo.

País que no lo conoce ya ni la madre que lo parió que dijo un político socialista menos malo, milagrosamente, que los actuales y además con nombre propio de toreros. Desde luego la prueba está en la tauromaquia donde podríamos leer en un cartel terna, por ejemplo, con Dennis, Tarik y Erik. El acabóse.

Suena hasta raro o al menos sorprendente que con estos nombrecitos tan torerísimos aspiren a ganar mucha fama en los ruedos.

Sí, sí, claro, me dirán pero lo importante es cómo torean, no el nombre, y hay por ahí un Aarón que está triunfando. Y algún otro de esta lista que lo intenta con posibilidades.

Pero sería estupendo un reportaje maravilloso en el que los progenitores explicaran las razones por las que colocaron ese nombre a sus descendientes, respetando la libertad y el gusto de cada uno que para eso estamos en algo que dicen que es una democracia. El mundo no para y cambia rapidísimamente y se nota, se nota… Siempre ha sido así y siempre lo será.

Falta saber, porque no hay datos, qué le parece a la afición estos nombrecitos torerísimos y si a esta sociedad rara e irreconocible le da igual. Que de todo hay. Pero está claro que llamarse ahora Pepe o Manolo va a ser más raro que llevar el nombre de Segismundo.

Lo que está claro que llevando nombre rarísimo no van a destacar todos porque el número de triunfadores será escasísimo como siempre.

Pero como ahora nada causa sorpresa, igual que ha crecido la afición o al menos el número de espectadores, puede aumentar el interés del público con toreros con estos nombrecitos. Nunca se sabe. ¿O alguien imaginó hace 50 años que la España actual sería como es hasta el punto que seguramente tendrán que cambiarle el nombre?. Que alguien lo proponga para un conjunto de razas que viven en nuestro territorio. Y además con la agravante de que los nuevos españoles ya mandan en muchos sectores. Y lo que te rondaré morena.

Pues tranquilidad, o lo que sea, y ya veremos cómo sigue España y lo que veremos en el futuro… Abrochénse los cinturones…

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La muerte de Antonio Vázquez, entre otros, en el accidente ferroviario de Urda invita a reflexionar sobre el destino, las decisiones que pueden cambiar una vida y los trenes que todos debemos coger. También sobre la obligación de exigir responsabilidades cuando la incompetencia ajena convierte un viaje en una tragedia irreparable.