Ayer se conmemoró el aniversario de la alternativa de uno de los toreros más destacados de los últimos tiempos.
El 1 de agosto de 1979, en Huelva, Manuel Benítez ‘El Cordobés’, que había reaparecido sólo una semana antes en Benidorm, fue el encargado de ceder la lidia y muerte de un toro de Carlos Núñez a un jovencísimo novillero que tenía revolucionado el cotarro. Se llamaba Juan Antonio Ruiz Román y se anunciaba como Espartaco.
Cortó cuatro orejas, le pidieron el rabo en el toro de la alternativa y salió a hombros. Manolo Cortés, el testigo, paseó una oreja y El Cordobés fue abroncado.
El nuevo Espartaco llegaba así al doctorado tras haber sido suspendida la corrida en la que, en principio, iba a tener efecto su alternativa, el 15 de julio de 1979 en Jerez de la Frontera, con Antonio Ordóñez, que reaparecía, y Rafael de Paula com testigo, con toros de Carlos Núñez. Pero el fuerte viento hizo imposible el acontecimiento y habría que esperar un par de semanas para que se iniciase la carrera como matador de un diestro que no explotaría hasta unos años más tarde, cuando en 1985 y en La Maestranza sevillana, cuajó al toro “Facultades” de Manolo González, convirtiéndose en una de las principales figuras del último tramo del siglo XX.









