El Mene abre la puerta grande en Algemesí en una tarde bastante deslucida.
Algemesí, 27 de septiembre
Octava de la Feria de las Novilladas.
Lleno.
Novillos de José Cruz, bien presentados pero de poco juego.
El Mene (de celeste y oro), oreja y oreja.
Juan Alberto Torrijos (de turquesa y oro), ovación y ovación con aviso.
De las cuadrillas destacaron Sergio Pérez y Vicente Soler.
Foto: Mateo
Se esperaba más, mucho más, de la octava función de la Feria de las Novilladas. Se esperaba más del encierro de José Cruz, muy bien presentado, con hechuras, cuajo y volumen, eso sí, pero de poco fondo en conjunto. Y se esperaba más, mucho más, de los novilleros; uno, El Mene, de los que más ha toreado esta temporada en su escalafón; otro, torero local, finalista del Circuito Valenciano de Novilladas y de lo más destacado en lo que iba de feria. Pero… ya se sabe, lo de la expectación y la decepción. Hoy se cumplió.
Y de entre lo casi nada que se vio hay que destacar la gran estocada con que despenó El Mene a su segundo. Lo mejor de la tarde, volcándose sobre el morrillo con gran decisión y enterrando el estoque hasta las cintas en todo lo alto. El novillo cayó fulminado, sin puntilla y a las manos del novillero aragonés fue una oreja que le sirvió para salir a hombros, puesto que ya había conseguido otro apéndice tras acabar con su primero tras otra faena de muy parecido corte, poco compromiso, mucho toreo en línea, desplazando hacia afuera y sin meterse nunca con ninguno de sus oponentes, muy de cara al tendido en dos trasteos huecos y sin calado.
Juan Alberto Torrijos se fue a portagayola a recibir a su primer y fue arrollado, llevándose un pisotón en la espalda que le dejó maltrecho y muy mermado para el resto del festejo. El novillo metió la cara con nobleza y humillado aunque no tuvo transmisión pero el novillero no terminó de acoplarse.
Como tampoco lo hizo con el que cerró plaza, que exigió firmeza y mando que no hubo, abusando mucho del pico y dejándose sorprender por su antagonista en demasiadas ocasiones. Por si faltaba algo, estuvo negado con los estoques, siendo ovacionado por el paisanaje.
También hay que destacar la gran actuación de sus banderilleros, Sergio Pérez y Vicente Soler, que se lucieron al banderillear con exposición y riesgo y bregaron con eficacia y oficio.