Talavante paseó la única oreja de un encierro remendado, desigual y deslucido.
Madrid, 29 de mayo.
Plaza de Las Ventas.
Decimonovena de feria.
Lleno.
Cuatro toros de Garcigrande y dos, quinto y sexto, corridos como sobreros, de Torrealta.
Morenito de Aranda, de marino y oro, ovación en los dos.
Alejandro Talavante, de grana y oro, silencio y oreja
Pablo Aguado, de corinto y oro, silencio en su lote.







