David de Miranda paseó la única oreja en un festejo que no acabó de irse arriba.
Valencia, 13 de marzo
Segunda de la Feria de Fallas.
Más de media entrada.
Toros de La Quinta, el tercero corrido como sobrero, desiguales de presentación y juego y muy justos de fuerza.
Fortes (de rosa y oro), silencio tras aviso y silencio.
Román (de pavo y oro), ovación y silencio con aviso.
David de Miranda (de grana y oro), silencio y oreja.
Saludaron Gómez Escorial, Fernando Sánchez y César Fernández.
Paco Delgado
Fotos: Mateo
Primera corrida de Fallas, expectación contenida y, sin llegar al reventón, entrada más que aceptable y esperanzadora. El cartel tenía no poco interés a priori y la afición así lo entendió y acudió a ver la pelea de tres diestros de los que dan la cara -y que cumplieron más que de sobra la pasada campaña- ante toros de una de las ganaderías más en forma de los últimos años. Pero las cosas no siempre salen como se espera y ahora ni los toros ni los toreros acabaron de romper y hubo que esperar al sexto para que la tarde se fuese arriba y la gente se medio contentase.
Parado y frenándose ya en el primer tercio, el sexto llegó a la muleta sosón y bonancible, tirando de técnica David de Miranda, que hacía su presentación en Valencia, para muletear con limpieza en un quehacer de menos a más pero sin emoción alguna, calentando el ambiente sólo al final con sus alardes y adornos. Menos mal, teniendo en cuenta que estábamos a viernes y 13…
Poca cosa fue el sobrero que hizo tercero, sin clase y sin entrega y con el que tampoco el onubense lo tuvo claro, muy envarado y como mecánico, sin darse mucha coba y abreviando.
Apenas fuerza tuvo el que abrió plaza, que desarmó de salida a Fortes. Peleó en varas. Firme y dispuesto el malagueño tratando de fijar a su oponente. Plantas quietas y muletazos ligados en series en redondo, si bien con algo de velocidad y sin estar totalmente acoplado. Mucho menos al natural, pitón por el que el toro fue más complicado y le costaba pasar. Le costó matar y todo quedó en nada.
Flojo también el desgarbado cuarto, muy protestado por su evidente falta de fortaleza. De manera inexplicable brindó a Ponce y se empeñó luego en sacar partido de un toro que no se tenía en pie.
Se lució Román al veroniquear a su primero. Emocionante inicio de faena, dejándole llegar de lejos y vaciando su embestida en el platillo. Por el pitón izquierdo el animal ni humillaba ni pasaba, volviendo a la diestra ya con menos convencimiento. Faena breve y a menos.
Se hizo aplaudir al recibir al quinto, serio y encampanado, que se arrancó alegre al caballo. Volvió Román la misma táctica de su anterior turno, citando de lejos y buscando la moción, pero no hubo total entrega de su oponente y tampoco él acertó a someterle en un trasteo intermitente y sin macizar. Además falló a la hora de la verdad.









