Andy Cartagena y Diego Ventura salen a hombros y Duarte Fernandes pierde el triunfo con el rejón de muerte.
Alicante, 27 de junio
Séptima y última de feria.
Tres cuartos de entrada.
Toros de Fermín Bohórquez, bien presentados y acometedores.
Andy Cartagena, ovación y dos orejas.
Diego Ventura, dos orejas y dos orejas.
Duarte Fernandes, oreja y ovación.
Paco Delgado
Fotos: Verónica Soriano
Tras dos jornadas dedicadas a los festejos de promoción, en los que también hubo gente, mucha, en los tendidos, triunfo en el ruedo y la constatación de que aquí hay futuro, el abono de Hogueras se cerró con una corrida de rejones que, como ha sucedido a lo largo de todo el serial, acabó por todo lo alto y con la puerta grande abierta de par en par.
También el coso alicantino registró una muy buena entrada para este postrer festejo, en el que se lidió un encierro de Fermín Bohórquez, con cuajo y romana, que mantuvo su línea de regularidad y fiabilidad en este tipo de funciones.
Y con un ejemplar con tranco y ritmo Diego Ventura se convirtió en el primer triunfador de la tarde tras cuajar una actuación que tuvo su punto culminante al clavar banderillas al quiebro en un palmo de terreno y a lomos de “Quitasueños”. Un rejonazo fulminante le puso las dos orejas en su mano.
Y otras dos orejas paseó del quinto, con el que estuvo rotundo, quebrando a lomos de ‘Lío’ y banderilleando sin cabezada sobre “Bronce”, logrando poner al público en pie.
Andy Cartagena mantuvo su racha de triunfos en esta plaza y desde 2018 cuenta sus actuaciones en ella por salidas a hombros. Tuvo que esperar en esta ocasión a su segundo turno para lograrlo, luciendo a toda su cuadra prácticamente en una faena que tuvo todos sus registros, desde la espectacularidad innata en la familia Cartagena hasta una incuestionable calidad técnica pasando por el absoluto dominio de sus cabalgaduras, apurando de cabo a rabo a un buen toro de Bohórquez al que despenó de un rejonazo en todo lo alto.
Antes, la tardanza con el rejón de muerte, algo que está siendo demasiado frecuente e esta campaña, le privó ya de tocar pelo del que abrió plaza, haciéndolo todo ante un oponente que tuvo una clara tendencia a refugiarse en tablas y obligó al benidormí a exponer muchísimo.
Duarte Fernandes llegó pronto a los tendidos con su ilusión y ganas, entusiasmando al clavar banderillas al violín en una actuación en la que demostró una gran seguridad y una doma impecable.
Y en el mismo son anduvo con el que cerró plaza y feria, con el que fue de menos a más, destacando la colocación de tres cortas al quiebro que conectaron con la gente. Sólo que ahora se le negó el rejón de muerte, lo que le acabó impidiendo acompañar a sus compañeros de terna en su salida a hombros por una puerta que no se ha cerrado desde la pasado día 19.








