Ferrera saldó su actzuación en solitario con una única oreja del sobrero que regaló.
Las Ventas, 3 de octubre.
Sexta de abono.
Seis toros de Adolfo Martín y un sobrero, séptimo, con el hierro de Pallarés.
Antonio Ferrera, que actúa como único espada, silencio; ovación con aviso; silencio; silencio tras aviso; leves palmas. silencio tras aviso; y oreja en el sobrero.
Del peonaje destacaron Fernando Sánchez, José Chacón y Antonio Prieto.
Miguel Ángel Herráiz.
Antonio Ferrera se enfrentó como único espada a los imponentes de presencia y serios toros de Adolfo Martín que no fueron fáciles, para los de a pie, y mostraron variedad de comportamiento desde humillar a agarrarse al piso, ir a menos, mansear o llevar la cara alta. Destacaron durante la lidia el segundo y quinto el resto fueron descastados y desarrollaron sentido. Al sobrero de Pallarés le cortó una oreja y dispuesto estuvo Antonio a torear lo que saliera al ruedo si el Presidente no le hubiera denegado la concesión de otro sobrero, que el matador solicitó, y que no fue posible por ir en contra de la legalidad vigente, lo que provocó airadas, mantenidas e insistentes protestas del público.
No se acopló Ferrera con su vareado primero que tuvo poco recorrido. Lo toreó por los dos pitones en la corta distancia, humilló se revolvió con rapidez, desarrolló sentido, se dio cuenta de lo que dejaba al pasar y cada vez fue más difícil ponerse delante. Al veleto segundo le tributó el público una ovación de salida y aunque el viento molestó Antonio supo aprovechar la querencia, a las tablas del cuatro, y allí ligó a veces, cuando la condición del toro lo permitió y aprovechó su mayor recorrido hasta que fue perdiendo fuelle no sin antes darse un arrimón; Fernando Sánchez y Javier Valdeoro saludaron en banderillas. El imponente tercero cortó en el tercer tercio y en la muleta no atendió al toque, no colaboró y se agarró al piso dificultando la lidia.
No terminó de cogerle la distancia al deslucido cuarto y sufrió enganchones en la muleta. Por el pitón izquierdo hubo mejor ejecución. No facilitó la tarea la falta de fijeza, sosería, dificultad para pasar y búsqueda antes de concluir el pase. En el quinto Fernando Sánchez y José Manuel Montoliú saludaron en banderillas y a punto estuvo éste último de sufrir un serio percance. Tuvo poca fuerza pero demostró clase por el pitón izquierdo que aprovechó Antonio para dar una serie lenta y acompasada, que degustó el respetable, por el otro pitón había que robárselos. El sexto llevó la cara alta, fue buscón, manseó y solo los permitió de uno en uno.
Con el que hizo séptimo, sobrero de Pallarés, se acopló en unas lentas, acompasadas, mecidas y cercanas verónicas, echando el cuerpo encima del toro. Banderilleó Ferrera con Montoliú, Sánchez y Joao Diego Ferreira colocando todos unos sentidos y excelentes pares. Toreó por los dos pitones y por el izquierdo lo hizo despacio, con belleza, inspiración y hondura rematando en la cadera y enroscándoselo por detrás. Por fin oreja.









