Un lujo para terminar

Paco Ureña sale a hombros en el final de la feria de julio tras lidiar una gran corrida de Luis Algarra.
Paco Delgado

Valencia, 28 de julio. Cuarta y última de feria. Más de media entrada.
Toros de Luis Algarra, el quinto corrido como sobrero, muy bien presentados y de buen juego en conjunto, siendo premiado con la vuelta al ruedo el quinto.

Sebastián Castella (de azul pavo y azabache), silencio y oreja con aviso.
Miguel Ángel Perera (de musgo y oro), ovación tras aviso y ovación con dos avisos.
Paco Ureña (de lila y oro), oreja y oreja.

De las cuadrillas destacaron Viotti, Borrero y Curro Javier

Se cerró la Feria de Julio de Valencia con una corrida de toros servida por Luis Algarra, ganadería ya inherente a este ciclo en el que hace unos años echó un encierro extraordinario -que propició la eclosión también de Román- y que desde entonces ha estado presente en el serial de San Jaime y ya, ahora, pedida por las figuras para el cartel estrella del abono, lidiando un conjunto de nota alta en el que destacó el quinto, “Holgado”, número 26, negro y de 565 kilos de peso, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.

También es ya consustancial a esta feria y con estos toros Paco Ureña, que resultó ser el gran triunfador de la última función y del serial. Se hizo ovacionar con fuerza al recibir de capa a su primero, toro bravo en el caballo y en la muleta. Se dobló con él Ureña en el inicio de faena para ir dejando claro quien mandaba allí, toreando luego con intensidad y compás abierto en una faena breve pero poderosa y sentida que le valió la primera oreja de la tarde.
El sexto fue el más feo del encierro; altón y acarnerado, también fue protestado por su poca fuerza. Descompuesto en banderillas y a su aire en el último tercio, el empeño de Ureña le acabó metiendo en el engaño, aunque le costó seguir la franela. El de Lorca le fue sobando y convenciendo para sacar otra faena que fue todo corazón y entrega y que le acabó valiendo la puerta grande al matar con eficacia.

Se estiró Castella al veroniquear al que abrió plaza, un colorado serio y hermoso que aunque justo de fuerza tuvo voluntad embestidora y acudió a la muleta siempre que se le requirió. Tras un esperanzador inicio de faena con estatuarios que hicieron honor a su nombre, el trasteo del francés se fue difuminando y sin que hubiese conexión entre las partes.
Fue desarmado de salida por el cuarto, que apretó en el caballo aunque salió suelto las dos veces que acudió. Pero también tuvo fijeza y buscó siempre con ahinco el trapo rojo, sin que Castella acertase a encauzar sus acometidas en un quehacer  excesivamente largo -escuchó un aviso antes de ir  a por el estoque de verdad-  y deslavazado, sin ritmo ni unidad, de series muy cortas y que terminó con su habitual arrimón y toreo de cercanías que acabó ahogando las embestidas del animal

El segundo se rompió una mano en el caballo y se corrió turno, saliendo el que estaba previsto lidiar en quinto lugar, un burraco precioso que peleó con ganas en varas y acudió pronto a la muleta, codicioso y con fijeza, arrastrando el morro por el suelo y sin un mal gesto. Se lució Perera al torear en redondo primero y luego al natural, ligando y sin perder pasos entre muletazo y muletazo, con suavidad y mucha lentitud en sus quehacer.  Falló al matar y perdió su premio.
En su segundo turno se enfrentó a un sobrero que se arrancó de lejos las dos veces que acudió al picador, apretando y metiendo los riñones. Volvió Perera a brindar a la concurrencia, firmando otra labor de muy largo metraje -otro aviso antes de entra a matar- y de menos a más, logrando sus mejores momentos en el tramo final y gracias a la larga duración d e un toro que no se rindió ni acusó el fuerte castigo recibido en el primer tercio. Pero volvió a tardar mucho a la hora de la verdad y se tuvo que ir de vacío.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…