Los correbous de Cardona son una fiesta que se repite cada año, y también se lidia un toro (aunque sin muerte).
José R. Palomar
Uno de los pocos acontecimientos taurinos que perviven en Cataluña son los Correbous de Cardona (localidad barcelonesa) y que tiene una particularidad que los hacen únicos en España. A principios del mes de Septiembre se repite esa costumbre ancestral. Durante la Fiesta Mayor se ofrecen varios encierros, y espectáculos taurinos (incluyendo el toro suelto por la calle, y en la plaza la cargolera y exhibición de toreo ante las reses).
La tradición de estas fiestas podrían remontarse al siglo XV, y un elemento característico consiste es la suerte denominada “La cargolera”: se trata de un cesto de mimbre (de unos 150 cms. de altura) en el que se introduce un aficionado, que debe pechar con los embistes del toro, permaneciendo dentro del cesto. Dicen que esta costumbre surgió cuando un cestero del pueblo intentó burlar el acoso de un morlaco, y tuvo la buena idea de refugiarse en uno de los cestos, cosa que se repitió y se hizo tradición. Esta práctica conlleva un notable riesgo, y por eso en cada suelta de toros, sólo se introduce una persona, y sólo con un toro.
La plaza de toros es cuadrada (otra particularidad) y una estructura de madera con gradas, y barreras horizontales que delimitan el ruedo. Rodeando las barreras existen sogas para que los participantes, en momentos de peligro, puedan aferrarse; estas cuerdas son consideradas un alivio para los mozos.
Por otro lado, en Cardona se realizan encierros (similares al de localidades como la propia Pamplona, o Sebastián de los Reyes), y los toros corren por las calles del pueblo, hasta introducirlos en el corral. Luego se lleva a cabo el Festejo del Correbou, al que antes aludíamos… La práctica de correr toros está documentada desde hace tres siglos. El origen podría cifrarse en el año 1409 (no hay prueba documental de ese año, pero lo cierto es que la tradición se ha mantenido hasta nuestro días)…
Catalanes
Desde el siglo XIX constan corridas de toros con muerte del burel, como en 1890 (cuando se lidio un novillo). Y la tradición se ha ido con los tiempos transformando en correbou, aunque sigue habiendo un día en que se lidia (sin matar) un toro, o novillo. Y debemos darles cuenta de un hecho lamentable: desde hace dos años los organizadores de los festejos de Cardona (que incluyen el toreo a reses, aunque sin matarlas) han decidido que no quieren a toreros, ni novilleros catalanes. Pueden torear espadas de cualquier lugar de España pero (desconocemos la razón) no quieren que sean de la tierra, según nos explican fuentes de la Escuela Taurina de Cataluña…Toda tradición buena tiene su “aquel”…









