Domingo, 7 de abril de 2024. Plaza de toros de Bocairent. Más de un tercio de entrada en tarde apacible y entoldada. Novillos y erales de Polo Saiz, bien presentados, variados de pelaje y que dieron buen juego en general. El segundo, de nombre Ensalada, fue premiado con la vuelta al ruedo. Marco Pérez (rosa y oro), oreja, oreja tras aviso y dos orejas. Bruno Gimeno (malva y oro), dos orejas, oreja tras dos avisos y dos orejas y rabo. Actuaron como sobresalientes Mario Vicente (turquesa y oro) y Juan Alberto Torrijos (grana y oro) Entre las cuadrillas lucieron la templada brega de Rafael Gonzalez y Cesar Fernandez con los palos y El Puchano picando. Presidio Mari Luz Pascual
Enrique Amat, Bocairent
Al igual que otras localidades tienen corridas goyescas o la picassiana en el caso de Málaga, los dos festejos programados en Bocairent por los hermanos Martí se inspiran en Joaquin Sorolla y los carteles se anuncian como la primera corrida y novillada sorollana.
El pintor valenciano tenía una especial vinculación de Bocairent y fue autor del guion de San Blas, patrón de la localidad. Las tablas de la plaza estaban decoradas con reproducciones de cuadros de Sorolla. Además, la empresa recuperó el pasacalle de los toreros desde la plaza del Ayuntamiento hasta la plaza de toros, en este caso, en carro de caballos, y acompañados por la banda de música.
La novillada que abría este ciclo resultó triunfal. Se cortaron muchas orejas, los novillos embistieron y los toreros dieron lo mejor de sí. La gente, que ocupó cerca de la mitad del aforo, se lo pasó bien a pesar de que él espectáculo duró cerca de tres horas.
Los novillos y erales de Polo Saiz, bien presentados, dieron buen juego en general. En cuanto a los novillos, al castaño bragado y meano primero, brocho, pero con cuajo, apenas se le picó en el caballo, y luego repitió las embestidas con son, aunque con cierta tendencia a salirse suelto. Noble, le faltó algo de entrega.
Con mucho volumen y cuajo el colorado ojo de perdiz cuarto, muy escobillado de ambos pitones, que empujó en varas. Luego fue y vino, y metió la cara en los engaños aunque pedía algo más de sometimiento a su matador.
Y también tenía mucha plaza el castaño sexto, al que picaron muy trasero, y luego embistió noblón, si bien escaso de celo y sin acabar de entregarse
Respecto a los erales, abanto de salida y algo huido el burraco segundo, pero luego entregado y con bravura en la muleta. Muy ayudado por su matador, repitió incansable las embestidas.
Delantero de cuerna, abierto y más terciado el tercero, que tuvo un excelente tranco en banderillas y luego no dejó de repetir ante el engaño, con fíjeza y obediencia. Y más terciado el quinto, repetidor, aunque algo revoltoso y un punto bronco.
Había expectación por ver a Marco Pérez, el calificado como nuevo niño prodigio del toreo.
Lanceó con suficiencia y oficio a su primero, al que también muleteó con suficiencia y facilidad, en un trabajo suelto, de torero puesto, con mucho fundamento y desparpajo. Sobrado de recursos, lo vio todo tan fácil, que al final el novillo le pegó una seria voltereta. Mató de un bajonazo trasero.
Le brindó la muerte de su segundo a El Soro, al que le firmó un trabajo zaragatero y martingalista. Aquello tuvo tanta facilidad y soltura como cierta superficialidad. Siempre al hilo del pitón, sin cruzarse en demasía y toreando en línea recta y a media altura. Labor de abundante cantidad de pases, rematada de un pinchazo, media estocada y cuatro golpes de descabello.
Y ante el sexto también volvió a demostrar que sabe torear, que conoce el oficio, que tiene recursos, facilidad y clarividencia. Siempre eso sí, a media altura, acompañando muy bien las embestidas, pero escaso de sometimiento. Volvió a rubricar otra faena de larguísimo metraje, con mucha solvencia aunque escasa de variedad. Mató de una estocada corta.
Anduvo toda la tarde en son de matadorcito de toros, aunque todavía es novillero. Habrà que verle alternando con sus compañeros de escalafón. Mimbres tiene, ahora debe progresar adecuadamente en la formación..
Bruno Gimeno, quien llevó mucha gente joven a los tendidos, se mostró en novillero toda la tarde, pleno de entrega y disposición.
Se fue a la puerta de chiqueros a saludar a su primero, al que banderilleó con espectacularidad. Luego muleteó con oficio y sentido de la ligazón, en una faena que abrió de rodillas en el platillo. Con soltura, pisando los terrenos adecuados y con sentido de las distancias, lució con generosidad a su antagonista. Tras sufrir una fuerte voltereta y siempre en novillero, acabó pegándose un arrimón y abrochó su labor con manoletinas de rodillas. Mató de una media de efectos fulminantes.
También saludó a porta gayola a su segundo, al que asimismo pareó, en esta ocasión con desigual acierto. Brindó la muerte del astado a Vicente Ruiz, el Soro, quien interpretó el solo de trompeta de Nerva en el tercio de banderillas y luego le dedicó una diana floreada. Torería y dominio en la apertura de faena, que tuvo un largo metraje que no estuvo exento de mensaje. Muy en novillero de nuevo, pisó terrenos de compromiso. Mató de un pinchazo, una estocada atravesada y un golpe de descabello.
Mostrando su indiscutible disposición, volvió a irse a la puerta de chiqueros para saludar a su tercero, al que luego le dió hasta cuatro faroles de rodillas en el tercio. Banderilleó con facultades, cerrando el tercio con un par citando sentado en una silla. Brindó al Conseller de Agricultura José Luis Aguirre, y su trasteo lució por su frescura de ideas, oficio, variedad de repertorio y recursos. Y volvió a abrocharlo con un epílogo genuflexo. A este lo despenó de una gran estocada.
Juan Alberto Torrijos firmó un aplaudido quite lanceando de frente por detrás al quinto.
Foto: Litugo








