Tres maneras de querer

Cristian Pérez abrió por primera vez la puerta grande en la feria de Albacete.

Albacete, 9 de septiembre.
Segunda de feria
Alrededor de media entrada.

Novillos de Los Chospes, bien presentados y de buen juego en conjunto, destacando el cuarto.

Cristian Pérez (de buganvilia y plata), oreja y oreja.
Alejandro Peñaranda (de botella y oro), oreja y ovación con aviso.
Lalo de María (de tabaco y oro), silencio tras aviso y silencio.

Saludó Merenciano tras banderillear al cuarto.

 


Paco Delgado

Fotos: Alberto Núñez Aroca

 

También en la feria de Albacete se da sitio y oportunidad a la cantera, a los novilleros que el día de mañana, se supone, serán las figuras sobre las que recaiga el peso de la fiesta. Y en el primero de los dos festejos de este tipo incluidos en el abono se puso a dos toreros de la tierra, Cristian Pérez y Alejandro Peñaranda, y a Lalo de María, el hijo de María Sara que hacía su presentación en esta plaza. Tres toreros distintos que, cada cual a su manera, dejaron claro que quieren ser. Y más de media plaza se llenó para ver su actuación ante ganado de Los Chospes, lo que prueba la buena salud de esta feria.

Cristian Pérez demostró sus ganas bien pronto, yéndose a recibir a su primero poco más allá del platillo de la plaza con una larga de rodillas antes de lucirse a la verónica. Y dejó clara sus disposición con los tres pases cambiados por la espalda con que inició su primera faena, en la que estuvo firme y enterado ante un novillo rebrincado pero acometedor. Al rematar un natural se quedó bajo la muleta y echó mano al de Hellín, que cayó inerte sobre el albero, aunque todo quedó en el susto, metiéndose al público en el bolsillo con sus desplantes y adornos finales.
Volvió a existir cierto desorden en la lidia del cuarto pero Cristian, sobreponiéndose al dolor que le producían las contusiones costales ocasionadas por el porrazo, supo enganchar bien pronto al noble y repetidor novillo de Los Chospes para componer una faena notable en la que combinó pundonor y temple, tesón y armonía, efectismos y eficacia.

Alejandro Peñaranda, que se lució al torear de capa, anduvo con torería, dejando ver clase y maneras ante un primer oponente que tuvo poder, andarín y complicado, al que acabó ahormando y sometiendo, llevándose otra otra oreja pese a que la espada quedó muy contraria.
Demostró de nuevo su toreo elegante y buen concepto con el quinto, presentando plana la muleta y dándolo todo en busca de la puerta grande, aunque su labor quedó un tanto despagada por lo aplomado y pagado de su antagonista.

Lalo de María lanceó un tanto despegado al tercero y se le vio despistado en la lidia durante los primeros tercios, como ausente y pensando en otras cosas. Se centró más con la muleta, buscando ligazón en su quehacer y muy asentadas las plantas y toreando por momentos con temple y reposo, aunque su labor, de más a menos, no caló en el tendido y mató fatal.
Tampoco dijo nada con el cansino sexto, que se echó antes de acabase su trasteo, sin que sus muchos muletazos lograsen motivar al novillo ni interesar a la concurrencia.

 

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…