El matador de toros José María Recondo, nacido en una de las provincias vascongadas en 1931, concretamente en Guipuzcoa y que falleció en su Málaga de adopción en el año 2006, a causa de un infarto de miocardio, tuvo en los años 50 y 60 bastante aceptación entre los aficionados.
Recondo, una vez retirado se dedicó a apoderar toreros tales como Miguel Márquez y Antonio José Galán. Al primero hubo años en los que le contrato 80 y 90 corridas al año. Recondo siempre estuvo vinculado al mundo de los toros.
Recondo en su quehacer profesional muchos aficionados decían que con el capote tenía un cierto parecido con Juan Belmonte.
Esa afirmación llegó a oídos del Pasmo de Triana a través de algunos de sus amigos.
Belmonte sintió curiosidad y acudió a verlo. Esa tarde, efectivamente, José María Recondo torero muy bien con el capote. Las ovaciones se sucedían cada vez que toreaba con el percal.
Aconsejado por gente de su cuadrilla, Recondo le brindó la muerte del novillo a Belmonte, quien recibió una gran ovación cuando la gente lo descubrió en el tendido.
La verdad es que con la muleta, ya no fue la misma cosa, Recondo estuvo gris y sin ideas en una labor anodina, que no pasó de vulgar.
Belmonte al devolverle la montera le envió una nota en la que le agradecía el brindis.
Más tarde, el trianero se reunió con unos amigos y al comentar el festejo y su presunto parecido con el torero, dijo:
“Pero de verdad era yo tan mediocre como torero”.









