Es el adminículo que representa y distingue a un torero del resto de mortales.
Para ello la castañeta debe tenerla siempre el mozo de espadas preparada y el torero salir a la plaza con ella, la castañeta y postizo, como le ocurrió en cierta ocasión a Victoriano Valencia, que recordaba así el sucedido;
“Camino de la plaza de Palma de Mallorca, me doy cuenta de que no tengo la castañeta colocada. Le pregunto al mozo de espadas y me dice.:
– Se ha debido caer.
– Pues toma para un taxi y vuelve al hotel, que seguro que estará allí.
Retorna Manoliyo y dice que no la ha encontrado. Ante esta situación se la quita un banderillero y me la coloca.
Después de la corrida me dice:
– Maestro la castañeta se me olvidó en Madrid…
– ¿Cómo? y los malditos tirones que me dabas como si me estuvieras ajustando?”.
Era la castañeta invisible…









